Francisco Gallinal
Hace un mes, el Poder Ejecutivo promulgó un proyecto de ley sancionado por este Parlamento, denominado "Trabajadores de la Actividad Privada".
La intención de dicha iniciativa era que aquellas personas que desempeñan actividades laborales y simultáneamente cursan estudios, tuvieran un aliciente para continuar estudiando y llegar así a obtener el título correspondiente.
Para lograr ese objetivo, en el proyecto se estableció el derecho del empleado a tener licencia en determinadas circunstancias y, en especial, se fijaron dieciocho días al año de licencia por estudios; esa licencia la podría solicitar y gozar el empleado cuando lo creyera conveniente y simplemente debería dar un preaviso al empleador.
Si bien nosotros no participamos de la aprobación de dicha iniciativa, descontamos que la sana intención que animó a los legisladores fue favorecer al estudiante que trabaja para que se sintiera incentivado. A pesar de que hace tan poco tiempo que se aprobó esta iniciativa, debemos decir que, está causando un perjuicio importante a todos los estudiantes que trabajan.
Esto sucede porque al momento de aprobar el proyecto de ley, olvidamos que existen algunas áreas y algunas labores en donde hasta un 100% de los trabajadores son estudiantes, por lo que se ha vuelto un bumerán para el trabajador y el empleador.
Como los trabajadores tienen el derecho a solicitar la licencia y la patronal la obligación de otorgarla, en muchos casos -sobre todo cuando el porcentaje de estudiantes es muy alto- llega un momento en que no hay gente disponible para cumplir las tareas. Frente a esta circunstancia, las empresas se ven ante la alternativa de echar a los trabajadores pagándoles el despido correspondiente y contratar nuevos que no llenen esa condición, o cerrar, por lo que -vemos- cualquiera de las dos opciones son muy malas.
A nosotros nos trasladaron esta preocupación por el tema de los "call centers", en los que actualmente hay unos cuatro mil jóvenes trabajando y donde en algunos casos el cien por ciento de los trabajadores son estudiantes universitarios.
Por ello, entendemos que el Parlamento debería tratar con cierta urgencia esta situación para encontrar una solución. Le trasladamos el problema al Ministro de Trabajo y Seguridad Social para que, eventualmente, buscara una solución en la reglamentación, pero no existe mucho margen por lo que se establece en la mencionada ley.
Lamentablemente, como consecuencia de nuestra propia acción, en estos momentos esta ley está dando un resultado totalmente contrario al que se esperaba. El problema se podría solucionar si modificáramos la ley y en un artículo estableciéramos que esta disposición, o bien no rija para aquellas empresas que tienen más de un 50% de trabajadores en esta condición, o dé cierta flexibilidad para fijar las fechas en que los estudiantes pueden gozar de las licencias correspondientes por motivo de estudio.
Hemos presentado una iniciativa con el propósito de, rápidamente, darle solución al problema.
Aspiramos a lograr los consensos necesarios para tal fin. No siempre se beneficia al trabajador con estas iniciativas, loables por cierto, pero al fin de cuentas contraproducentes.