Los robos y la inseguridad han aumentado de manera alarmante. Ahora se suma una nueva modalidad que tiene a los comercios del Centro y Cordón como víctimas, ideada por adultos. Dos o más menores ingresan, toman mercadería, abren la caja registradora en busca de dinero sin decir nada. Si por casualidad los detienen, al otro día están de nuevo en esas andanzas. La paciencia tiene un límite, lo cual en este caso puede determinar que este asunto termine mal.
Nadie puede negar que la prevención policial está fallando más que nunca. Ni que decir del funcionamiento del INAU. Es tan escandalosa su inoperancia, que cuesta elegir aquel aspecto de la gestión a priorizar para exigir soluciones. También en el terreno judicial están ocurriendo fallas que coadyuvan a agravar la situación de inseguridad que se acrecienta en muchas ciudades del país.
Se liberan presos sin que hayan purgado la pena mínima impuesta, mientras la población reclama por todos los medios posibles que se encierre al elevado número de delincuentes que cometen todo tipo de fechorías a diario. La incapacidad de los jerarcas del Ministerio del Interior es tan notoria que ante la lluvia de críticas que reciben ya casi nadie se anima a tratar de descalificarlas argumentando que persiguen un móvil político. Lo cierto es que habrá que tomar medidas drásticas de inmediato si se quiere evitar hechos de gran violencia.