"El futuro de la carne pasa por la demanda creciente de países emergentes", aseguró Marcos Vinicius Pratini de Moraes, ex ministro de Brasil y hoy es asesor del JBS Group, el más poderoso en el mundo cárnico.
Autodefinido como "un provocador", el actual asesor del JBS Group, el más importante del mundo de la carne y tres veces ministro, en diferentes Carteras brasileñas, Marcos Vinicius Pratini de Moraes cerró ayer el Ciclo de Conferencias "Políticas de Estado: el Agro en los Tiempos que Vienen", organizado por El País, Consultora Seragro y el Instituto Interamericano de Cooperación para la Agricultura (IICA).
La exportación de carne brasileña cayó 16% en volúmenes, porque la faena se redujo más del 10%, pero creció 21% en ingresos. "Hay que ganar el campeonato del ingreso, no el del volumen", enfatizó el experto. Hoy Brasil vende carne a 187 países, "hay más gente comprando carne brasileña que miembros en la Organización Mundial de Comercio (OMC)".
Pratini de Moraes brindó una visión optimista más allá de los problemas coyunturales que hoy vive la carne por la crisis económica. El mundo precisa comer y el Mercosur tiene el mayor rodeo bovino del mundo y es la última frontera agrícola.
Según su visión "el futuro de la carne pasa por el aumento en la demanda que están teniendo los países emergentes", porque en ellos "hay un mercado enorme".
A nivel mundial el consumo de carne continúa creciendo desde 1960, a medida que sube el ingreso en esos países emergentes, aumenta el consumo de proteínas y entre ellas la carne es la vedette. Pero según Pratini de Moraes, no quiere decir que, por apuntar "a los países emergentes se tengan que descuidar los grandes mercados".
Entre esos mercados emergentes citó a Rusia, Holanda, Egipto y algunas naciones de Medio Oriente, pero también Hong Kong, por donde entra la mayor parte de carne a China y Venezuela. Esos se están convirtiendo en grandes importadores de carne.
En el 2007, Brasil exportó el 33% de la carne que se consumió en el mundo (Uruguay apenas fue el 5% del mercado mundial), seguido de Australia con el 18%. El principal importador fue Estados Unidos con el 19%, seguido de Rusia con el 14%, pero también creció la demanda desde Medio Oriente y Asia.
Para este ex ministro de Agricultura de Brasil, el gran desafío que tienen países como Uruguay es "aprender a vender sus productos", fortalecer sus controles de calidad y hacer punta en el mundo "con nuestro propio marketing y no usar el internacional".
Como buen "provocador" dejó planteado varios desafíos. Entre ellos citó la necesidad de incrementar el uso de la tecnología para aumentar la producción y la calidad de la carne, mejorar el marketing para vender mejor y mejorar la institucionalidad del Mercosur, una vez pasada la crisis económica. "La región debe estar preparada porque el mundo precisa comer y el Mercosur es la última frontera agrícola", advirtió.
Tenemos ventajas
Para Luis Alfredo Fratti, presidente del Instituto Nacional de Carnes (INAC), "los países emergentes están siendo más importantes que los ricos y creo que ahí tenemos una ventaja", aseguró. Es que, en este caso, "Uruguay no tiene los problemas que sí posee Brasil para entrar en los países ricos. Hay muchas cosas en las que tenemos que seguir trabajando, no es lo mismo volumen que calidad", dijo.