La verdad y las mentiras

RUBEN LOZA AGUERREBERE

Sagaz y renovador, sus historias tienen un pie en la imaginación y otro en el mundo cotidiano. Leerlo es un desafío a la inteligencia. Afortunadamente, tenemos varios libros, por demás seductores, para disfrutarlo. Me refiero al escritor Enrique Vila Matas (nacido en Barcelona en 1948), ganador del premio de la Crítica en España, y una de las plumas mayores de las nuevas letras iberoamericanas.

Pero, vamos por partes. Hay, en la literatura universal, un personaje llamado Bartebly, que fue imaginado por Herman Melville y es protagonista de un famoso relato que lleva su nombre. ¿Quién era Bartebly? Sencillamente, un escribiente. Alguien gris a quien, cuando se le pedía que hablara de su vida, o se le solicitaba una tarea, respondía que prefería no hacerlo. Esta criatura ha sido considerada como uno de los antecedentes fundamentales en la creación de otros personajes parejamente significativos, creados nada menos que por Kafka. En este sentido podríamos decir, asimismo, que Melville podría ser considerado uno de los fundadores del "no".

Pues bien, haciendo acopio de criaturas llevadas por la pulsión negativa, Vila Matas ha escrito un libro muy original, llamado "Bartleby y compañía" (Anagrama/Gussi), donde habla de uno de los males endémicos de las letras contemporáneas: la atracción por la nada. El narrador del libro repasa la larga lista de aquellos que han dejado sus trabajos a medio hacer, los que allí se quedan. Habla, en suma, de aquellos escritores que se apartan de la literatura por razones vinculadas a varias formas del rechazo.

Tenemos también nueva edición de "París no se acaba nunca" (Anagrama/Gussi), otro título de Vila Matas, tomado de una frase de Hemingway. Es una recopilación de las idas y venidas del autor por la capital francesa, adonde se fue a escribir, como lo hizo el barbado maestro americano que le sirvió de modelo. En él, fundiendo autobiografía, ficción y ensayo, cuenta cómo hizo su primer libro en una buhardilla parisina cuya casera era Marguerite Duras.

Imitando a Hemingway quien, como dice en su colección de recuerdos "París era una fiesta", que en esa ciudad fue "muy pobre y muy feliz", a su vez Enrique Vila Mata intenta (y lo logra) suprimir las fronteras entre lo verdadero y lo falso, para ofrecernos estas páginas deleitables, a las que una vez que que las tomamos no podemos abandonarlas.

Y, por si fuera poco, se reeditó el triunfo de su literatura: el laureado libro "El mal de Montano" (del mismo sello editor), obra maestra de Vila Matas, donde todo gira en torno a un narrador que escribe su diario personal y un diccionario tímido de su propia existencia. Y está, en definitiva, tan enfermo de literatura, que al final todo cuando escribe acaba siendo verdad. Y es que el autor decide encarnarse en la literatura y vivir la vida que redacta. Así, se pasa los días militando junto a los conjurados contra lo literario.

Estos tres libros trazan puentes colgantes en diversas direcciones que sirven para unir historias que conectan sutilmente la creación literaria y la vida corriente, es decir, imaginación y el retablo en torno.

Es la singularidad de este autor español inclasificable, diferente, moderno y provocativo, cuyos libros, que han regresado, nos permiten el placer de entregarnos a la lectura más allá de las vigilias.

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