Luego de actuar por separado en la lucha contra la crisis, los ministros de Finanzas de Europa tratarán de diseñar hoy y mañana en Luxemburgo una estrategia común, un par de días después de la minicumbre de las cuatro potencias económicas europeas en París.
La reunión de hoy (a la que se suma el martes la de los 27 ministros de la Unión Europea), será la oportunidad de concretar los compromisos que los cuatro países del G8 alcanzaron en la capital francesa.
Los líderes de los cuatro países europeos (Italia, Alemania, Gran Bretaña y Francia) se comprometieron a adoptar "todas las medidas necesarias" para garantizar solidez y estabilidad del sistema financiero.
No se mencionó la posibilidad de aplicar un plan de rescate como el de Estados Unidos, pero sí anunciaron iniciativas más técnicas para garantizar los depósitos bancarios con el objetivo de alcanzar "un desarrollo coordinado de las reglas europeas". Una manera de criticar a Irlanda, que se adelantó en este asunto comprometiéndose a garantizar los depósitos bancarios sea cual sea su importe.
El presidente francés, Nicolas Sarkozy, anunció en la cumbre que se llevará a cabo con "urgencia" un trabajo para revisar las normas contables de los bancos.
Y, sobre todo, los dirigentes europeos se pusieron de acuerdo en que "la aplicación del Pacto de estabilidad y crecimiento debería reflejar las circunstancias excepcionales que atravesamos", dijeron.
Algunos países que tienen dificultades para cuadrar sus presupuestos, como Francia, podrían así contar con la posibilidad de superar el límite de 3% de déficit del Producto Interior Bruto (PIB) que autorizan las reglas europeas sin ser sancionados. El pacto de estabilidad, tras su flexibilización en 2005, contempla no abrir expedientes a un Estado en caso de grave crisis. Según el secretario general de la presidencia francesa, Claude Guéant, esto no "significa que Francia no se comprometa" con bajar déficit.