JORGE SAVIA
En boxeo, Liverpool hubiese ganado por puntos, en fallo unánime; pero como el fútbol es diferente, fue empate y al final hasta casi gana Rampla por K.O.
Es que Liverpool fue dueño de la pelota y la cancha durante casi todo el trámite; llevado de la mano -y la pupila- de Pezzolano, jugó por abajo, hizo paredes, ocupó las bandas con la dinámica de Alfaro por derecha y las subidas de Aranda por el otro costado, y "paseó" el balón con fluidez por todo el frente del ataque en busca de la última descarga.
Sin embargo, jugando con 2 líneas de 4, Rampla cerró los caminos a su arco e hizo lo que el local tardó 60` en hacer: con un contragolpe perfecto que armaron Martínez y Merlo, llegó al gol a los 13` y se dedicó inteligentemente a "trabajar" esa ventaja, que pareció "agrandarse" desde que a los 44` expulsaron a Macchi.
Si acaso, el error de Rampla fue que en el complemento, cuando Liverpool "se jugó" con un 3-3-1-2 y le entró seguido por la izquierda de la zaga, demoró el ingreso de Alonso para tapar ese flanco. "Pegándole" ahí, entonces, el local pasó 2-1, hasta que el rival rearmó la guardia y, con otro contragolpe, logró el empate. Carga a carga, estaba para cualquiera; y no fue de nadie: Pezzolano erró un penal y en el último "round", Rampla no ganó por K.O. pues a Liverpool lo salvó la campana del travesaño.