Todos conocemos el alud de nombramientos de que ha sido responsable el gobierno "progresista". Miles y miles de empleados públicos fueron desplegados donde había y donde no había vacantes. El asunto era repoblar las oficinas del Estado con clientes políticos, más allá de que hubiera una prohibición legal que impedía hacerlo hasta el año 2015. Optaron por patear la prohibición.
Por lo expuesto y para ilustrar sobre algunos rasgos de conducta, es bueno recordar lo que dijo en marzo de 2005 el entonces flamante ministro Danilo Astori. En ese momento descartó de plano que se fuera a levantar la prohibición legal para el ingreso de nuevos empleados públicos y que se trataría de "evitar" las violaciones a dicha norma. Después de esas palabras, vendrían las realidades.