Más millonario por los regalos de los vieoletas

Edward Piñón

Si la pelota que queda para anotar un gol a los tres minutos de juego no termina adentro del arco, es claro que se empieza el partido haciendo un regalo al rival.

Si después a un defensa se le ocurre cerrar mal en el fondo, para entregarle la pelota al jugador adversario adentro del área, en lugar de mandar el balón a la "gran tribuna" como dice Alberto Kesman, es un hecho que se está haciendo una ofrenda mayor.

Y si la historia sigue transcurriendo bajo esa tónica, de cometer errores defensivos y no aprovechar las pocas oportunidades que se tienen, no queda otra que concluir que River Plate se hizo más millonario en la Copa Sudamericana por todos los obsequios que le hizo Defensor Sporting.

Contra un elenco argentino que otra vez demostró su pobreza futbolística, los violetas fueron tan inexpresivos como en su presentación en el Centenario y terminaron despidiéndose del certamen sin ni siquiera demandarle un desgaste mayor a su oponente.

Al equipo del "Polilla" le faltó tranquilidad y capacidad técnica para manejar la pelota y fue demasiado tibio cuando tuvo que pensar en el arco de enfrente.

Así, con los inconvenientes que se señalan, era imposible que el desenlace del partido fuese otro que el que se dio.

Lo que da pena es que queda la sensación que algo más se pudo hacer.

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