Finalmente primó la cordura y el Poder Ejecutivo -en la palabra y la imagen de su ministra del Interior- no utilizará la cadena nacional de radio y televisión para difundir su plan de seguridad. Más allá de su parecido con hechos ocurridos hace más de 30 años -lo cual es un argumento ridículo-, este toque de mesura parece más respetuoso de la solemnidad que supone el empleo de la cadena y más acorde con el mensaje a difundir.
Porque después de tres años y medio de gobierno salir a anunciar con bombos y platillos que se ha elaborado un plan para luchar contra la creciente delincuencia, parece una tomadura de pelo: la inseguridad no apareció ayer. Lo que sí puede haber es un reconocimiento oficial de que existe, y no es un invento de los medios de comunicación.