LAUREANO BUTTENBENDER
La carne uruguaya mantiene una fortaleza que le permitiría sortear, con relativo éxito, el impacto de la crisis financiera mundial alcanzando, en el peor de los escenarios, una exportación de 390.000 toneladas de cortes bovinos.
El director de Información y Análisis Económico del Instituto Nacional de Carnes, Pablo Caputti, tomó distancia de posiciones pesimistas para las exportaciones de carne uruguayas a las que ubica, en el peor de los escenarios, en un nivel aceptable para la magnitud de la crisis internacional.
Según su visión, la demanda mundial de alimentos, que venía muy recalentada, "se reacomodará en niveles más normales, por lo que una corrección a la baja de los precios sería algo lógico y, por otra parte, esperado desde hace meses".
Caputi entiende que hoy no hay elementos para cambiar el análisis realizado hace unos meses atrás. "Habrá una corrección a la baja con el petróleo como centro y, tomando círculos concéntricos desde el epicentro del impacto, en el primero estarían los granos con destino a energía, en el segundo el resto de los granos, en el tercero la carne y en un cuarto anillo la carne uruguaya. Si bien se puede esperar un rango de ajustes del orden de 10% a 25%, esto no es aplicable a la carne en general y menos a la carne uruguaya".
El analista fundamentó su afirmación diciendo que el fortalecimiento del precio de la carne uruguaya no se produce solamente por factores generales, sino por factores específicos que hoy se mantienen, como son las dificultades de acceso de Brasil por razones sanitarias y de Argentina por decisiones políticas internas.
La última semana de exportaciones terminó con un precio promedio para la tonelada de carne bovina superior a los US$ 5.000, pero en volúmenes fue insignificante con 2.700 toneladas exportadas, frente a un promedio semanal de 9.000 toneladas. "Esto quiere decir -aseguró el técnico- que se está atravesando un período de muy escasos negocios, lo que permitió atender nichos muy específicos con mercadería de alto valor, pero que no es representativa".
Escenarios. Cuando faltan unos 100 días para terminar el año, Caputi mantiene su previsión de una faena del orden de los 2,3 millones de cabezas.
Si bien en este período de septiembre-octubre hay una marcada reducción, ésta es mayor que en igual período de 2007, que cerró con una faena de 2,2 millones de cabezas. Teniendo en cuenta que el consumo interno absorberá 150.000 toneladas, o menos, por la competencia de la carne aviar, Caputi plantea tres escenarios para el saldo exportable.
En el peor de todos esos escenarios proyecta "un volumen de exportación total de carne bovina de 390.000 toneladas, luego uno más normal de 410.000 toneladas y un escenario bueno de 430.000 toneladas.
En materia de precios, en lo que va del año el ingreso promedio por tonelada de carne bovina exportada es de US$ 3.360, según los datos estadísticos del Instituto Nacional de Carnes (INAC).
Mientras tanto, en un escenario bueno Caputi considera que en lo que resta del año este promedio podría alcanzar los US$ 4.200, mientras que en un escenario normal ubica el precio en US$ 3.800 y en uno malo, casi catastrófico, se ubicaría en US$ 3.400.
En el peor de los casos, es decir una exportación de 390.000 toneladas a US$ 3.400 de promedio, el Uruguay redondearía un ingreso por concepto de exportaciones de carne bovina de US$ 1.300 millones. En un escenario normal con un volumen de 410.000 toneladas y con un precio promedio de US$ 3.800, lo que otorga un margen para una caída del orden del 10% al 15%, se redondearían los US$ 1.400 millones por ingresos totales.
El director del Departamento de Información y Análisis Económico del INAC, admite que en este momento el mercado de carnes se encuentra "trancado" ante la cautela de los diferentes agentes para la concreción de negocios.
La fortaleza de los frigoríficos
n Desde la óptica del titular del Departamento de Información y Análisis Económico del Instituto Nacional de Carnes, Pablo Caputi, la industria exportadora uruguaya busca mantener sus dos principales frentes en condiciones favorables. Es decir, un precio de la materia prima acorde con sus intereses, y un precio de exportación que mantenga los niveles alcanzados en lo que va del año en curso.
El analista subrayó que "la quietud que se está produciendo en estos momentos en la actividad de las plantas dedicadas a la industrialización de carne, "demuestra la fortaleza de la industria, ya que hasta hace muy poco tiempo era impensable sostener una inactividad (parar de faenar) por más de una semana y se buscaba recuperar liquidez vendiendo a cualquier costo, cosa que hoy no se está registrando, al menos por el momento".