Con respeto: así no

GONZALO AGUIRRE RAMÍREZ

Como él lo sabe, tengo por Pedro Bordaberry respeto y cierto grado de afecto. Cierto grado digo, por que la vida -diferencia de edad al margen- no nos ha dado la posibilidad de cultivar una amistad. El respeto creo que se lo ha ganado con su correcta ejecutoria pública. Y, sobre todo, en el sonado episodio en que, con singular valentía, enfrentó y fustigó a Rafael Michelini, en defensa de su padre.

Defensa no de su ejecutoria política, que, como es sabido, no comparte, sino de su derecho a vivir en paz y en libertad su vejez, sin ser perseguido, en razón de crímenes que sin duda no cometió, por quienes corren tras cuentas morales incobrables. Ese gesto corajudo le valió la consideración de buena parte de la sociedad uruguaya, que ya lo veía con buenos ojos.

Creo, por ello, ser objetivo con respecto a su persona y tener algún derecho para aconsejarlo, respetuosamente, respecto a un aspecto de la forma en que está marcando su perfil de candidato ampliamente mayoritario a ganar las elecciones internas de su Partido Colorado.

Ha dado, si no en denostar al Partido Nacional, en poner distancia y marcar diferencias con nuestra colectividad. Y hasta en proclamar que, en una instancia de balotaje entre blancos y frenteamplistas, no necesariamente los colorados tendrían porqué votar por el candidato blanco.

Ello, al margen de cualquier otra consideración, es de mal gusto. En efecto, es público y notorio que cuando en 1999 el balotaje fue entre Vázquez y Jorge Batlle, los blancos cerramos filas en torno a este último, a pesar de ser portador de un apellido que no tiene resonancias gratas en nuestros oídos.

Pensamos únicamente en el bien del país.

E hicimos muy bien en adoptar esa posición, que era la única que correspondía. A la vista está, después de tres años y medio de deplorable gobierno "progresista". Parece que tú, por el contrario, no estás muy dispuesto a retribuir nuestra clara y categórica actitud de noviembre de 1999, con la misma patriótica moneda.

Es muy claro, casi obvio, que blancos y colorados, diferencias históricas al margen, que son importantes y que ni unos ni otros renunciamos a señalar y a mantener, hace rato que, de cara al futuro, estamos más o menos de acuerdo en casi todo: en materia educativa, económica, de seguridad pública y de política exterior, entre otras.

Y, sobre todo, estamos de acuerdo en que es menester poner fin a la pérdida de valores que se está adueñando de la sociedad uruguaya gracias al desgobierno del Frente Amplio.

Entonces, ¿a título de qué, Pedro, la emprendes a cada rato contra nosotros y nos aplicas un zurriagazo cada pocos días, siendo que bien sabes que si tu partido fuera al balotaje contra Mujica o contra Astori, te votaríamos en bloque y sin la mínima vacilación.

Como lo hicimos en 1999, a instancias firmes de Washington Beltrán y del Honorable Directorio del Partido Nacional, en favor de Jorge Batlle. De lo que no estamos para nada arrepentidos.

¿Qué es lo que está obnubilando tu discernimiento, Pedro? Seguro estoy, a pesar de jamás haberlo tratado, de que no es tu padre quien te mal aconseja. Tampoco lo haría tu inolvidable y querido suegro, "Pico" Oribe, de estar vivo. ¿Estás enojado porque algún blanco, a título individual y con error, no te trató con el respeto que te mereces? Si así fuere, levanta la mira y olvídate del episodio. Por el país y por tu propia imagen. Nuestros adversarioS son los frentistas. Es a ellos a quienes debemos vencer. No te confundas, Pedro.

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