Castillo piensa realizar denuncia

"Quería tener la cabeza fría para pensar que hacer, y la verdad, cada vez estoy más caliente, siento mucha impotencia. Tengo derecho a creer que acá algo raro hay". Éstas son palabras que el coordinador del Pit-Cnt dijo hoy a EL PAÍS digital tras los incidentes ocurridos ayer luego del clásico del Cerro.

Unos veinte minutos después de finalizado el partido que terminó con la victoria de Cerro por 3 a 0, un grupo de hinchas de Rampla recriminó a algunos jugadores por el resultado. Entre los simpatizantes, se encontraba el hijo menor de Castillo, quien tuvo un entredicho con uno de los futbolistas. El incidente motivó la intervención de los coraceros.

Castillo que regresaba a su casa desde el estadio Olímpico, fue informado del suceso. Al llegar a las inmediaciones del estadio se encontró con que su hijo mayor estaba rodeado de coraceros. El joven, que fue atendido por el médico de Rampla, resultó con una herida por la que tuvieron que darle tres puntos de sutura.

"Estoy indignado porque vas a una fiesta y terminás así", dijo el dirigente a El País. A los "coraceros se les fueron los palos" de las manos, agregó. En total, unas siete personas fueron detenidas por los incidentes.

Castillo dijo que lo detuvieron sin mediar explicación y bajo insultos de los coraceros. Él y sus hijos fueron llevados a la seccional 19, y fueron liberados sobre las 15.

Sobre el mediodía de hoy, el hijo menor de Castillo fue llevado ante el médico forense para que se constate la agresión que sufrió ayer. "Estoy averiguando que se puede hacer porque si puedo hago la denuncia penal por lo que ocurrió ayer. Resulta que continúo sin saber por qué me llevaron detenido" dijo un enojado Castillo.

"Uno de los coraceros me trató de pichi de mierda, y además, cuando me esposaron me pegó con el palo en las piernas. Se puede ver en las imágenes del canal 12 que yo no hice nada, simplemente fui como iría cualquier padre para ver que le pasó a sus hijos. Tomé el celular de mi hijo mayor para que no se pierda ni lo roben y fue ahí que me agarraron", comentó el dirigente sindical.

"Reconozco que tras los insultos y golpes recibidos yo también terminé propinando un insulto, pero al coracero que desde el principio me agredió y me insultó haciendo uso y abuso de su autoridad".

"Igual es muy raro todo. De las 5 mil personas que disfrutaron del clásico en el Olímpico, que por suerte no hubo que lamentar otros incidentes, sólo nos llevaron a mi y a mis hijos, justo a mi. Tengo derecho a creer que acá algo raro hay", finalizó Castillo.

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