JOSÉ MASTANDREA
La ministra Daisy Tourné le sigue echando la culpa a los medios. Pero la ola de rapiñas aumenta cada fin de semana en la zona de Villa Española. Y si no, que lo digan los hinchas del "Villa" que domingo tras domingo ven como su equipo es desmantelado en su propio escenario. Pasó con Danubio que se llevó tres puntos increíbles y ayer la historia volvió a repetirse con Bella Vista.
El conjunto auriblanco, ganó 1 a 0 cuando nadie lo imaginaba. Ni siquiera el hincha más fanático del "papal" vislumbraba un triunfo cuando el equipo quedó con nueve hombres en la cancha.
Pero el fútbol es así. Al menos el fútbol uruguayo. Aquí las matemáticas no cierran: nueve son más que once.
El partido, trabado, cortado, con la pelota por el aire y nunca por el piso, se fue tornando favorable al local.
Villa Española buscó por las bandas. Tuvo franquicias por el andarivel derecho de su avance, donde Marcelo Ferreira abría brechas y creaba peligro.
Pero las intentonas ofensivas no prosperaron por la mala puntería o las manos de Claudio Flores.
El encuentro se hizo friccionado. Los futbolistas anduvieron a los manotazos y así empezó el show de las tarjetas del árbitro Héctor Martínez. Amarillas y rojas estuvieron a la orden del día. Expulsó a Gastón De los Santos a los 38` y todo quedó a pedir de boca del Villa. Pero no concretó.
En el complemento, siguió el show. Vio la roja Tracredi (y Manta) y Bella Vista quedó con nueve. Pero el Villa tampoco pudo.
El que sí pudo fue el "papal". Aprovechó un saque de banda, una distracción del fondo local y Avellino fue derribado por las manos de Lucero Álvarez. Penal y gol de Alejandro Reyes a los 62`.
Después el descontrol. Y los nervios del local. Roja para Ferreira a los 73` y López a los 85` como para disimular la derrota, aunque más que una derrota fue una rapiña a corazón armado.
La cifra
37 partidos llevaba Bella Vista sin que le cobraran un penal a favor. El último había sido en el 2006.