"No tuve ninguna culpa de lo que pasó, porque el semáforo estaba verde y entonces puse primera y partí", aclaró Felipe Massa sobre el episodio en el box de Ferrari que marcó su debacle en el Gran Premio de Singapur.
El percance se produjo en la vuelta 17, mientras el auto de seguridad estaba en pista por el accidente de Nelsinho Piquet y cuando el brasileño había entrado para reabastecer: "Cuando me autorizaron a volver a la pista, había iniciado el recorrido por el pit-lane y me di cuenta que me llevaba conmigo, encastrada, la manguera de la recarga", explicó el brasileño.
En un primer momento, voceros de Ferrari habían subrayado que "algo no funcionó en el mecanismo electrónico" que ahora da semáforo verde, automáticamente, cuando la operación de recarga ha sido completada, pero fue el mismo Massa quien precisó lo sucedido. "Fue un error humano de quien me dio el vía libre, pero no le echo ninguna culpa, puede suceder, lo importante es que no se hayan registrado daños físicos. Le fui a hablar después del final de la carrera, le di un abrazo y le dije que no debía ponerse mal".
El brasileño reconoció que ahora quedó en una posición difícil en la lucha por el título mundial: "Siete puntos de desventaja no es poco, sobre todo porque faltan solo tres carreras, pero esto me motiva aún más", afirmó.
Se lamentó porque tenía "un auto que volaba y una excelente estrategia, como se vio en la primera parte de la carrera, cuando Lewis Hamilton no lograba en absoluto seguirme el ritmo, que era infernal".
Massa volvió a pista en 18° lugar y, a partir de allí, entró en una crisis de la que no logró más sobreponerse.
Igualmente negativa fue la carrera de Kimi Raikkonen, quien había remontado hasta el quinto puesto, pero a sólo tres vueltas del final perdió el control de su máquina y la destrozó contra una muralla lateral.