La última entrega de la fascinante colección "Mil fotos rescatadas del olvido", que El País presenta en su 90º aniversario, nos hizo entrar en el terreno de las imágenes vinculadas a casos policiales que en otros tiempos estremecieron al Uruguay. El crimen de "La Ternera", el atentado homicida contra José Salvo, las andanzas de la banda de anarquistas de Miguel Roscigna y la legendaria fuga de la cárcel por el túnel que llegaba a la carbonería "El Buen Trato".
Casos siniestros pero que curiosamente permiten evocar ese tiempo viejo con cierta nostalgia, ya que eran escasos. Hoy los homicidios son continuos, las fugas de presos también y hasta hay detenidos que salen de las prisiones para delinquir. Es más: los crímenes son tan espeluznantes o más, que el de "la degollada de la Rambla Wilson", tema central del otrora muy visitado museo policial.
Sin ir más lejos, en la víspera un estudiante de 18 años que estaba por recibirse de una carrera técnica, fue muerto a balazos a través de la reja y la puerta del almacén donde trabajaba.
Los homicidas no tenían posibilidades de robar nada, pero igual lo mataron.
Casi al mismo tiempo, un sujeto que hacía cuatro días que había salido del Comcar, entró en una casa de Carrasco y cuando se enfrentó al propietario, lo único que atinó a hacer fue tomar un cuchillo y clavárselo antes de huir con lo único que logró robar: un teléfono celular. También nos enteramos de que otro recién salido de la cárcel vendía droga en el Parque Rodó, que hubo una nueva rapiña a un ómnibus y que en Rivera hay un barrio que es regularmente asolado por jóvenes violentos, que rechazan a la policía a pedradas. Esto es hoy, cuando se nos informa que la Dirección de Investigaciones de Montevideo apenas aclara un 13% de los delitos que se cometen.
Dicen que el lunes próximo, la ministra del Interior, Daisy Tourné, presentará al Consejo de Ministros un nuevo plan de seguridad. No hay muchas esperanzas y el senador Jorge Larrañaga, acertadamente instó al gobierno a que deje a un lado el "verso" de culpar a la prensa o a la oposición y que de una buena vez asuma su responsabilidad por la inseguridad ciudadana.