Ronda de vivos

ALEJANDRO NOGUEIRA

La ronda de los Consejos de Salarios no avanza y un día sí y otro también sectores económicos y personas, miles, cientos de miles de ciudadanos, quedan rehenes del desacuerdo y sufren el efecto de los paros.

Resulta evidente que domina la voluntad de no negociar. Para las patronales es el mejor negocio. Cuando los plazos se venzan el gobierno va a laudar por decreto y saben que los ajustes oficiales buscarán desindexar los salarios para no seguir avivando la inflación, que es el mayor problema económico que afronta el gobierno mientras siga restando importancia a cualquier efecto de la crisis financiera internacional.

De esta manera, además, las empresas se evitan negociaciones sobre aspectos no salariales de la ronda, especialmente en materia de condiciones de trabajo. Y esta postura tiene otra ventaja: arriesga los acuerdos a 2010 como quiere el gobierno para despejar el año electoral de conflictividad sindical. El negocio patronal es redondo. O casi.

Porque el riesgo patronal es que el gobierno decrete ajustes de salarios razonables, pero eleve considerablemente los salarios más bajos. Esta administración prometió redistribución, mejoras a los más deprimidos y lo hará, porque sus cifras en esta materia distan bastante de las expectativas de los electores y de las promesas realizadas.

El mismo empresariado que ha elogiado las políticas económicas oficiales (salvo este último soltar de cuerdas de la bolsa fiscal de Astori, que bastante moderado ha sido), la abstención de la intervención en el mercado en materia de precios y la estabilidad y confianza que ha sabido generar, también se ha opuesto tenazmente a toda norma laboral impulsada por el gobierno que consagre derechos laborales que son realidad en otros países civilizados.

Los sindicatos, por su parte, apelan a posturas de máxima. Cuentan con la tolerancia gubernamental, incluso cuando dejan a los ciudadanos sin transporte o sin salud, y con una paciencia oficial incomprensible cuando paralizan el comercio exterior del país, para citar ejemplos cercanos. Sus plataformas reivindicativas se maximizan no solamente por razones de oportunidad y de legítima lucha por mejoras a los trabajadores: hay una fuerte interna, un congreso, la elección de nuevas autoridades en noviembre y el posicionamiento de las distintas fuerzas políticas dentro del Pit-Cnt de cara a las elecciones de 2009 y frente al gobierno que emerja de los próximos comicios.

El trancazo de esta ronda de salarios no es un mal negocio para sindicatos y patronales; es malo para el gobierno y pésimo para los uruguayos de a pie. Y demuestra que todavía falta mucho en Uruguay para que estas tripartitas funcionen en base a la racionalidad y a reglas de madurez acordes a este minúsculo y postergado país.

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