Un país "bloqueado" para solucionar temas sociales

 20080924 333x528

Luis del Castillo

Durante la visita "ad limina" a Roma, los 14 obispos uruguayos plantearán su preocupación por la fragmentación de la sociedad, la infantilización de la pobreza y los problemas demográficos al tiempo que se reiterará el rechazo de la Iglesia a iniciativas actuales como la despenalización del aborto, la ley de unión concubinaria y la posibilidad de adopción por parte de homosexuales.

Agustina Navarro

-¿Qué le ha planteado la Iglesia Uruguaya al Papa Benedicto XVI y a las autoridades vaticanas sobre la situación de la Iglesia en Uruguay, más allá de las diferencias entre las distintas diócesis?

-La síntesis de la situación de la Iglesia del país está incluida en un documento con las orientaciones pastorales para los próximos cinco años que se titula "Recomenzar desde Emaús" e incluye tanto elementos positivos de la actualidad como también las sombras. Se describen rasgos ya más permanentes, como la fractura de la sociedad uruguaya, los problemas demográficos y el hecho de que la mayoría de los niños son pobres y la mayoría de los pobres son niños. Por otro lado también se informó sobre los cambios que se han operado con el nuevo gobierno, como por ejemplo la atención a la marginación, el esfuerzo por volver a la movilidad social que caracterizó al Uruguay y la búsqueda de una respuesta al tema de los desaparecidos. Estos serían los rasgos positivos que se ven -al igual que algunos cambios estructurales en el área de la salud y la educación- con las dificultades que se van encontrando por la fragmentación de la sociedad y el bloqueo en que se encuentra el país para dar respuesta a estas dificultades coyunturales.

-¿A qué bloqueo se refiere?

-Al bloqueo existente entre gobierno y sindicatos y también a las dificultades en el plano político para llegar a consensos.

-Entre los cambios que ha sufrido el Uruguay, ¿se habló del proyecto de ley para despenalizar el aborto y las leyes que habilitan las uniones concubinarias y la adopción por parte de homosexuales?

-Estos temas no están desarrollados en las orientaciones, pero sin duda que retomamos afirmaciones que ya hemos hecho con respecto a lo que definimos como cultura de la muerte y desatención a la familia. Con respecto a la unión concubinaria vemos como inaceptable que se ponga en un mismo nivel este acuerdo, que establece derechos y deberes, con lo que es un matrimonio propiamente como base de la sociedad. También hemos señalado que la adopción por parte de parejas homosexuales no respeta el orden de las cosas, pues quien tiene derecho a tener una adopción es el niño y tiene derecho a tener una familia que lo adopte, con una madre y un padre. También hemos manifestado el rechazo de plano a la despenalización del aborto ya que entendemos que la vida comienza en el primer momento de la concepción y esto es resultado no de una visión religiosa sino de un análisis científico que permite identificar en el embrión un ADN distinto al de la madre, aunque vinculado. Pensamos que la problemática de los embarazos no deseados o adolescentes merece una atención que no es la de la muerte, sino de la educación y del amparo.

-¿El Papa Benedicto XVI está al tanto de estas iniciativas?

-Tanto el Papa como el Consejo para la Familia existente en Roma conocen perfectamente todos los documentos de la Conferencia Episcopal en relación a estas propuestas parlamentarias de los últimos años y son también conscientes de las declaraciones reiteradas del presidente Tabaré Vázquez que anunció que vetará cualquier intento de despenalización del aborto.

-¿Por qué considera que se están dando estas discusiones actualmente? ¿Cree que la llegada del Frente Amplio al gobierno nacional ha incidido?

-Hay dos elementos que están mucho más allá de la nueva administración. Por un lado es una tendencia bastante extendida en otras partes del mundo y es, por otro lado, una tendencia que viene de atrás y no es exclusiva del Frente Amplio y no es unánime en la coalición de gobierno. No cabe duda de que la sociedad necesita una propuesta clarísima de valores y de los valores del evangelio, para nosotros. Pero, más allá de los cristianos, hay consenso en el deterioro del sentido trascendente de la vida humana y de la transmisión de una visión sana, de un ideal de valores, a través de la educación. Hay muchos grupos sociales que están descontentos con esto y que desearían que lo que se propone como ley de educación no se limite a la organización sino que llegue seriamente a los contenidos para que transmitamos lo mejor de nuestro ideal de vida a las nuevas generaciones.

-¿Se refirieron en el Vaticano a los problemas para la ordenación de nuevos sacerdotes en el Uruguay?

-El tema de las vocaciones también es algo que preocupa en otras regiones del mundo, al igual que la forma en la que se pueden promover estas vocaciones. La vocación sacerdotal finalmente depende de la familia, de una familia que vive la fe y vive la consagración a Dios no como una pérdida sino como un valor. También hay elementos de madurez humana que se requieren para este tipo de vocación que en la cultura actual demoran más en alcanzarse. Vemos que las vocaciones cristalizan un poquito más adelante de lo que lo que hacían hace 20 o 50 años.

-¿Qué esperan del encuentro conjunto con el Papa este viernes, luego de que Benedicto XVI haya recibido a todos los representantes de las diócesis uruguayas?

-Las congregaciones establecieron un diálogo a partir del informe y, retomando todo esto, el Santo Padre nos va a dar sus orientaciones para caminar de aquí en adelante. No esperamos algo diferente a lo que habitualmente transmite en su magisterio, sino que va a aplicar a la coyuntura del Uruguay ese magisterio que da para toda la Iglesia.

Niños quieren tomar helado con el Papa

El lunes los obispos de Salto, Canelones, Maldonado y Tacuarembó se reunieron en audiencia privada con el Papa Benedicto XVI en la residencia de verano, el Palacio Apostólico de Castel Gandolfo en las afueras de Roma.

Al culminar sus respectivos encuentros todos coincidieron en describir al Papa como una persona muy sencilla, sensible y muy interesada en conocer los detalles de la situación de la Iglesia en Uruguay que le transmitieron.

"Los cuatro obispos reflejaron un encuentro muy cordial, sencillo y cercano, con una persona muy interesada en el funcionamiento de cada diócesis y atento también a la cultura particular de nuestro país", dijo a El País monseñor Luis Del Castillo.

El obispo de Melo contó que Benedicto XVI tuvo un gesto muy amable cuando el obispo de Tacuarembó, Julio Bonino, le entregó un regalo hecho por niños de esta diócesis, acompañado de una carta en la que le decían al Papa lo que les gustaría hacer si pudieran visitarlo en Roma.

"Eran cosas bien de niños, como salir a tomar un helado con él en las calles de Roma o asomarse al balcón cuando él da la bendición. El Papa tomó con mucha alegría este hecho y leyó con mucha atención la carta de estos niños", explicó Del Castillo.

¿Encontraste un error?

Reportar

Te puede interesar