MATÍAS CASTRO
Días atrás comenzaron a circular dos listas sobre celebridades que plantean una interrogante puntual. Por una parte el libro Guinness que marca los récords destacó a las figuras más poderosas del mundo del espectáculo. Y por otra parte, el Giving Back Fund, un grupo que busca fomentar la filantropía, emitió una lista de las celebridades más generosas. Esto, por supuesto, no alcanza al Río de la Plata, así que no tendremos otra opción que ver el asunto desde lejos.
El Guinness determinó que la pareja más poderosa de Hollywood es la de Brad Pitt y Angelina Jolie y que Britney Spears es la celebridad más buscada por Internet. A su vez, Giving Back Fund señaló a Oprah Winfrey como la más generosa de una lista de 30 celebridades. Después de todo, donó 50 millones de dólares a programas de educación, salud y defensa de mujeres y niños.
La gran pregunta que surge es cómo nos afecta esto. Es claro que no nos afecta en absoluto. A lo sumo, el dato puede ser disparador de un comentario (ni siquiera conversación) de sobremesa. Lo curioso es que siendo cosas tan irrelevantes, al menos desde este lugar del mundo, hay quienes se toman el trabajo de generar esas listas. Al menos la de Giving Back Fund sirve para ver quiénes aportan algo de las inmensas fortunas que ganan.
Sería bueno que por estas latitudes alguien se tome un trabajo similar a la hora de determinar cuántos de los famosos aportan algo de sus ganancias a causas nobles. Ya dirán que no hay celebridad argentina ni brasileña que pueda donar 50 millones de dólares. Pero cualquiera puede aportar lo suyo. Y si en las empresas está tan de moda la cuestión de la responsabilidad social, es hora de que los famosos, entre tanto ego, repartan algo. Algunos lo hacen, aunque no entren en el Guiness.