MADRID AP Y AFP
Un vehículo cargado de explosivos estalló en la madrugada de ayer frente a una jefatura policial en la región vasca al Norte de España, hiriendo a 11 personas, horas después de otra explosión en la capital regional. La policía culpó del atentado al grupo armado vasco ETA.
Los dos atentados fueron cometidos con coches cargados con un centenar de kilos de explosivos causando importantes daños materiales, aunque en el segundo, también se buscaba causar víctimas personales, según el gobierno regional vasco.
La primera explosión tuvo lugar sobre la medianoche ante la sede de la caja de ahorros Caja Vital en Vitoria, sin causar heridos. Antes de este atentado, las autoridades habían recibido una llamada de aviso de un interlocutor que se identificó como miembro de ETA, según declaró el Departamento de Interior del gobierno. El aviso permitió acordonar la zona, donde poco después estallaba el coche, aparcado ante la sede de la caja de ahorros.
Sin embargo, nadie llamó para avisar de la segunda explosión, ocurrida en la localidad de Ondarroa (Vizcaya) ante una comisaría de la policía regional vasca. El atentado dejó un saldo de diez heridos leves, seis de ellos policías, declaró un portavoz del Departamento vasco del Interior, que señaló que la explosión dejó daños materiales "bastante importantes" y que los autores de ese atentado trataron de que los agentes salieran a la calle antes de provocar la explosión.
"Aparcaron el vehículo junto a un muro al lado de la comisaría, cerca de la puerta, salieron del coche y lanzaron cócteles molotov, para que salieran los policías. Después, hicieron estallar la bomba", refirió la portavoz. A pesar de que en esta ocasión no hubo aviso, la acción ha sido atribuida a ETA.