JORGE SAVIA | DE CONTRAGOLPE
El sábado pasado impactó Abel Hernández por la espectacularidad con que definió y, prácticamente en base a ese sólido argumento, Peñarol retomó la senda del triunfo.
Ayer ocurrió otro tanto con Santiago García, aunque este nuevo Nacional que va "recomponiendo" Pelusso fue -al menos en lo que respecta a la relación "rendimiento colectivo-resultado"- menos dependiente de la precisión del "Morro" que Peñarol de la contundencia de "La joya".
Desde ese punto de vista, entonces, como también de lo que representa la vigencia de un puntero serio y sobrio como Danubio, hay que convenir que se puso bueno el Torneo Apertura.
A todo eso, que no es poco, hay que sumarle la expectativa que genera la nueva presentación de Defensor Sporting -que "de yapa" viene de ganarle al River Plate de "J.R." en el Saroldi- ante River argentino por la Copa Sudamericana, lo que ocurrirá el jueves próximo.
La única nota que da pena, o la nota disonante, si acaso, por más que para el fútbol uruguayo ya sea una verdadera costumbre, es que hoy de vuelta se pasa a jugar el otro campeonato que suma y/o resta puntos como todos los demás torneos oficiales que se disputan bajo la égida de la Asociación Uruguaya de Fútbol: el de los escritorios, el de los reglamentos que, aunque parezca insólito, son interpretados según cuál sea el tribunal que se ocupa del polémico tema de turno.
Es más. Son todos excelentes dirigentes. Alejandro Balbi. Guillermo Pena. Edgard Welker. Felisindo Domínguez. Raúl Giuria. Y podría seguir la nómina. Varios de ellos son amigos, incluso. Pero, ¿la verdad? Es más entretenido el "otro" campeonato. El que juegan "La joya" y el "Morro".