DIEGO PÉREZ
¿Hay un momento ideal para enfrentar a un equipo como el River Plate argentino? Esa pregunta, que se puede hacer cualquier hincha de Defensor Sporting a apenas tres días de verle la cara al "millonario" por la Copa Sudamericana, tiene una respuesta concreta: no.
Es que los violetas más optimistas dirán que el River de Diego Simeone llega en un mal momento futbolístico, lastimado y lejos de la punta en el plano local. Pero los otros, menos positivos que aquellos, opinarán que eso en realidad es una desventaja para Defensor porque al "Cholo" y a muchos de sus jugadores lo que les puede salvar el pellejo es una buena figuración internacional -léase ganar esta Sudamericana- y el primer paso en tal sentido lo deberán dar el jueves a las 20 horas en el Centenario.
Indudablemente River debutará en la Sudamericana -sí, comienza en octavos de final por orden del dinero, más que de la historia- en medio de una crisis futbolística. A pesar de tener la misma base con la que ganó el Clausura argentino hace dos meses, este River está en un pozo. Y le está costando salir.
Aquel equipo que no llenaba el ojo pero que ganaba al influjo de atacar sin pausa alguna, quedó relegado por esta nueva versión no menos vertiginosa pero sí "desenchufada". El técnico asumió responsabilidades. Los jugadores también. Pero nada ha cambiado. Los hinchas, que nunca terminaron de aceptar la propuesta de Simeone - aunque bien se prendieron a los festejos por el título obtenido tras tres años y medio de continuas decepciones-, exigen que alguien tome la batuta adentro de la cancha y recuerden en cada pase errado, en cada gol en contra, de su ídolo Ariel Ortega, a quien Simeone y el alcohol le cerraron la puerta del equipo.
Lesiones y sobre todo malos rendimientos, le han impedido al "Cholo" repetir una alineación en lo que va del torneo local. Incluso, ha variado radicalmente el sistema de juego de un tiempo a otro en un mismo partido. Hasta ha hecho tres cambios en algún entretiempo. Salta, corre y grita a centímetros de la línea tratando de contagiar algo. Pero no hay caso.
Dicen que el mal trance no obedece a problemas físicos. Ni siquiera tiene un motivo espiritual, porque es un plantel que ha demostrado ser fuerte y se ha levantado de situaciones casi vergonzosas como quedar eliminado de la última Libertadores a manos de un San Lorenzo con nueve jugadores y que estaba en desventaja en el marcador.
El tema entonces, dicen en la vecina orilla, es estrictamente futbolístico. Pelotas que en otro momento caían en los pies de algún compañero como por arte de magia, ahora pasan a metros. El fútbol es así. El tema para Simeone y compañía es que si la mala racha se extiende una semana más, quedará relegado en el Clausura y en la Sudamericana.
En un club como River, materia prima para cambiar la pisada hay y de sobra. Y por si algo le faltaba, el sábado a la noche volvió a la institución Sebastián Abreu. Mal o bien, River llegará a Montevideo con la presión -por una cuestión histórica- y la urgencia -por culpa de un "mal momento"- de eliminar a Defensor Sporting, una misión lejos de ser imposible, pero harto difícil.
La actualidad de River Plate
Está a 10 puntos
Ayer, con un equipo "mixto" entre habituales titulares y suplentes, River Plate perdió en Tucumán 3-1 ante San Martín. La derrota lo dejó a 10 puntos del líder del Apertura, San Lorenzo, cuando apenas van jugadas siete fechas. Precisamente, de esos siete partidos, el equipo del "Cholo" Simeone ha ganado sólo uno (en la segunda fecha, como local ante Rosario Central) y fue hace más de un mes, el 17 de agosto. La de ayer fue, además, la segunda derrota consecutiva.
Hay malhumor
El principal sitio en internet no oficial de River Plate tituló ayer "El River de Simeone dio lástima en Tucumán", tras la derrota 3-1 ante San Martín. "Hacía muchos años que River no tiraba la toalla con apenas siete jornadas disputadas", apuntan los hinchas que llevan adelante la página. Tratan de "pseudo equipo" a los "millonarios" y más que nada siguen criticando la decisión de Diego Simeone de prescindir de los servicios de Ariel Ortega.