Guillermo Zapiola
Si al fondo no estuviera la dilatada, interminable tragedia del medio oriente, todo el episodio constituiría casi un paso de comedia. Irán y Egipto se disponen a intercambiar obuses de celuloide, Bruloteando a dos de las figuras máximas de su historia, en lo que debe entenderse como un ajuste de cuentas (otro más) dentro de las divisiones que sacuden desde siempre al universo musulmán.
La historia comienza en Irán, con el rodaje de una película de una hora de duración titulada Ejecución de un Faraón, que presenta el asesinato del líder egipcio Anwar el Sadat, cometido por un comando vinculado al movimiento islámico extremista de los Hermanos Musulmanes, como un acto "justiciero" contra un traidor a la causa islámica. Como se recordará, Sadat había firmado unos años antes con el ministro israelí Menahen Begin los acuerdos de Camp David, que sellaron la paz entre Israel y Egipto (política que ha sido seguida hasta ahora, con alguna instancia de vacilación, por el gobierno egipcio de Hrosni Mubarak). Egipto ofreció también asilo político al Shah Reza Palevi luego de su derrocamiento por los partidarios de Jomeini y ha mantenido una posición muy crítica con respecto a la política exterior del régimen de los ayatolas.
Jaled al Islambuli, autor material del asesinato de Sadat, es presentado en el film iraní como "un mártir de la revolución islámica". La exhibición en Irán el pasado mes de julio de Ejecución de un Faraón dio lugar a una nota de protesta del gobierno egipcio ante el encargado de negocios iraní en El Cairo y a la suspensión de un partido amistoso entre las selecciones de fútbol de ambos países.
Pero los egipcios decidieron también apelar a armas más contundentes contra sus adversarios iraníes (en este caso, afortunadamente, solamente de celuloide) y contraatacar con una película.
Los egipcios han resuelto confeccionar un film que cuestiona severamente al líder de la revolución islámica iraní, el ayatola Ruhollah Jomeini. La película lleva, provisionalmente el título de El Imán de la Sangre y desde ahí insinúa ya que la imagen que va a proporcionar del personaje no es precisamente positiva.
El film será financiado por el propio gobierno egipcio, a un costo de dos millones y medio de euros. La película egipcia ha sido escrita por el periodista Mohamed Hasan el Alfy, miembro del partido gobernante, será dirigida por Mohamed Fadel, hasta ahora conocido por su especialización en documentales: en 1996 realizó Nasser 56, una película sobre el líder nacionalista egipcio Gamal Abdel Nasser, el mentor de Sadat.
Fadel ha sido igualmente guionista para otros directores, especialmente en el género de comedia, y actor en Iskanderija, kaman oue kaman (1990), una película dirigida por el famoso y recientemente fallecido gran director egipcio Yousef Chahine.