MATÍAS CASTRO
Entre una argentina y una uruguaya el mundo de la farándula rioplatense fue sacudido esta semana. Karina Jelinek y su renuncia a Showmatch y Eunice Castro con el anuncio oficial de su separación han revolucionado el panorama. Si el plan hubiese sido orquestado en conjunto por las dos, el resultado no sería mejor. Pero diversas circunstancias las llevaron a hacer sus anuncios y nos han dejado boquiabiertos con sus noticias.
Jelinek está en la mira de todos por ser considerada la chica más tonta de la televisión. Castro, con su imagen seria, cuidada y poco escandalosa, había generado una gran empatía en el público. Con sus respectivas armas, ambas tomaron el toro por las astas y se colocaron al tope. No hubo lágrimas de Matías Alé ni sonrisa de Silvio Soldán y ni siquiera divorcio de Pampita Ardohain que les hiciera sombra.
Karina Jelinek dejó Showmatch, en principio, porque se le fue la mano en la cama solar, y parece que las quemaduras la molestaban. Todos se rieron de ella, pero a la larga se salió con la suya y enloqueció a todos con su retiro repentino de la competencia. Eunice también sorprendió a todos. Muchos disparates se rumorearon sobre ella y se le inventaron algunos amoríos, pero en el fondo nadie se lo esperaba.
Karina no es respetada. Eunice sí lo es. Ambas viven de sus respectivas imágenes, aunque no exactamente del mismo modo. Los motivos por los que declararon en público son bien diferentes. Karina, como casi todas las veces que habla, dice cualquier tipo de cosas en forma involuntaria. Eunice tiene muy claro cada paso que da y controla sus palabras y por eso hizo una declaración oficial para despejar cualquier tipo de rumor. ¿Los beneficios? Ninguna de las dos habría sacado nada para sus carreras. Lo que les ocurrió, difícilmente tenga grandes réditos.