SEBASTIÁN AUYANET
Desde 1977, este cantautor nacido en Sevilla hace canciones que escriben la mejor historia del rock mezclado con rumba flamenca, inspirador de artistas como Andrés Calamaro y Jorge Drexler.
Se puede empezar a conocer a Kiko Veneno por una de sus canciones más conocidas en España, versionada por el propio Drexler. Volando voy resume con claridad lo definido líneas arriba acerca de su identidad musical.
Se trata de una sugerente rumba bien guitarreada en la que la voz del sevillano sobresale entre los punteos y la cadencia típica de las guitarras acústicas "a la española" que posteriormente definiría el sonido de grupos como Los Rodríguez y varios otros.
Esa canción que Drexler canta en el segundo disco de su reciente Cara B, es una buena puerta de entrada al resto de los 17 temas que resumen una carrera fulgurante de nueve discos y el reconocimiento en todos los estamentos de la música española.
Kiko Veneno ha construido su carrera a partir de su guitarra y sus alaridos, narradores de historias como La casa cuartel o la del Lobo López, por quien todavía los fanáticos le preguntan buscando referencias biográficas del propio artista. En realidad, su nombre procede de la primera banda de rock con la que se hizo famoso y de la que sacó su apellido. Es que el grupo Veneno tiene dos trabajos editados, uno homónimo en 1977, con el que comenzó a hacerse notar dentro de la música española. El segundo se llama El pueblo guapeao, y fue lanzado en 1989.
Es imposible no atender a la música de Kiko sin reparar en la cantidad de artistas que ha influido con ella. Por su forma de cantar y tocar más autóctono y localista quizá no tuvo la misma proyección internacional de un Joaquín Sabina o un Ismael Serrano, pero artistas como El último de la fila o Jarabe de Palo comen directamente de su mano. Estopa es otra de las que calca en algunos casos la sonoridad de Kiko, a veces en exceso e intentando actualizar algo que no lo precisa. Más forzada aún sería una comparación con Albert Plá, aunque de todas formas hay varios puntos de contacto. La conclusión es la de siempre: una vez conocido el original, por lo general los oídos siguen reclamando que la música venga del lugar de donde sale el sonido y las composiciones en estado puro, motivo por el cual cualquier fanático de artistas como los ya mencionados seguramente disfrutarán esta recopilación, primer acercamiento discográfico de Veneno a la región.
Dentro de este paseo de 18 canciones destaca también una incursión por el country aflamencado en el que versiona a Bob Dylan. Stuck inside a mobile with the Memphis blues again podría haber sido un experimento fallido y escandaloso, pero termina siendo una lectura disfrutable y con dosis justas de virtuosismo dentro de la melodía compuesta por el señor Zimmermann.
La canción de autor española, la rumba y el sonido aflamencado ya no estarán tan de moda, pero siguen conservando una base de público fiel y estable, por eso no sorprende que el sello Universal haya decidido abrirle la puerta a uno de los mejores exponentes de este estilo y figura clave dentro del desarrollo de la música popular en la Madre Patria.