S.A. | De arranque es discutible y más que difícil de comprobar que un grupo defina la identidad musical de la Gran Manzana, cuna y/o lugar de desarrollo de géneros desde el punk hasta el indie donde conviven nuevas figuras y glorias quizá en el mismo barrio.
Pero se entiende por qué los Brazilian Girls están identificados con la esencia neoyorquina y no se necesita haber viajado hacia esa ciudad.
Sus músicos son de Roma, Buenos Aires y la propia ciudad, la cantante Sabina Sciubba puede hablar hasta cinco idiomas en una misma canción y su sonido, una mezcla de electrónica bailable y reposada, tango, groove o electrorrock, definen atmósferas cosmopolitas y chic. El sonido, decididamente internacional por la mixtura, consigue además sonar actual y misterioso.
En este tercer trabajo aumentan los ambientes sexis que llaman al baile y que ya se veían en su anterior Talk to la bomb (2007), ideales para desfiles de moda, aunque sobre el final el ánimo del trabajo decaiga y se vuelva frívolo de más (los neoyorquinos que frecuentan este tipo de música han de serlo tanto como la música). Para un montevideano es un interesante soundtrack de caminatas y previas de ánimo "cool". A veces la pretenciosidad es una tentación y tener un disco (de preferencia en un iPod) de una banda situada en el epicentro creativo de la música moderna neoyorquina puede contribuir a que varios se sientan un poco más ciudadanos del mundo.