CARLOS MONTAÑO
Mario Saralegui no cambió su semblante. Fue directo y sin vacilaciones en el momento de responder interrogantes.El entrenador se refirió a los días previos, con clima especial por el traspié que los carboneros padecieron en la tercera fecha: "Fue una semana difícil por la derrota que sufrimos con Rampla Juniors. Todo lo demás que pasó fue consecuencia del contraste. Acá, cuando uno pierde, las cosas tienden a agrandarse y, en cambio, si triunfás hay hechos que se minimizan. Como primera medida teníamos claro que había que levantar al plantel en todos los aspectos. Era fundamental obtener los tres puntos contra Cerro Largo. Esta victoria nos va a servir como apoyo para salir adelante".
El entrenador su-brayó que vivió situaciones similares como futbolista: "Estando en la cancha me tocó perder mil veces. Hoy estoy del otro lado del mostrador y sin misterios. Hay que trabajar mucho con el grupo enfocándonos en el partido que se viene, para nada fácil. Haber derrotado a Cerro Largo no da para tirar cohetes ni mucho menos, pero nos llevamos los tres puntos y estamos en carrera de nuevo".
El orientador del conjunto aurinegro rescató hechos positivos y, asimismo, habló de las deficiencias: "Se convirtieron tres goles; fue firme el equipo hasta que cerca del final del primer tiempo nos pareció que el cuadro no estaba bien en la mitad de la cancha. Para el complemento realizamos variantes. La idea era jugar con la desesperación de Cerro Largo. Ubicar dos línea de cuatro para generar más espacios. Si hubiésemos logrado contragolpear con más precisión y claridad estaríamos hablando de una diferencia mucho más holgada. Fallamos en la última jugada. Esto estuvo en el debe. Sabíamos que Wilmar Cabrera viene parando a Cerro Largo con línea de tres y por ahí sacrificamos un poquito a Nasa. Le dijimos que entrara como volante retrasado y se soltara a las ofensivas con velocidad. Fue lo que intentamos hacer".
Saralegui se tomó la licencia de hacer mención a las alternativas que cambian los cotejos: "Anotamos el primer gol rápido y después tuvimos la fortuna y la buena intervención de Pablo Cavallero en el penal atajado. El fútbol es así. Ante Rampla hicimos un muy buen segundo tiempo y terminamos cayendo. Hoy (ayer) no hicimos un gran partido y vencimos".
Pablo Cavallero y Abel Hernández fueron distinguidos por el técnico de los mirasoles: "El arquero tuvo un buen trabajo. Eso me dejó contento y en el ataque Hernández confirmó todo lo que veníamos hablando de él sobre su notable potencial a desarrollar".
Defensor Sporting es el próximo gran desafío y el estratega parece tenerla clara: "La responsabilidad de manejar las situaciones es nuestra. Esta semana vamos a entrenar duro y procuraremos recuperar a los futbolistas que entendimos no estaban para jugar. Veremos cómo evoluciona Bueno. Lo vanos a poner cuando esté en el mejor momento. Va a superarse. La selección no lo ayudó. En la parte anímica lo afectó. La autoestima es importante, pero él es fuerte y sabe que lo necesitamos".
Lima le dio "Bola" a la hinchada "rival"
CARLOS MONTAÑO
Robert Lima enfrentó por primera vez a Peñarol. Experimentó sensaciones encontradas: "Uno es profesional y hoy se debe totalmente a Cerro Largo, pero no se puede perder de vista que es un hecho especial aunque adentro de la cancha no lo noté. Lo de la gente de la Amsterdam fue impresionante. Corearon mi apodo a viva voz. Jugué doce años en Peñarol y actué en los cinco años que ganó títulos del Uruguayo en forma consecutiva. En el cuadro de enfrente estaba Gonzalo De Los Santos. Él, Pablo Bengoechea y Nicolás (Rotundo) fueron los otros que estuvieron en todas las instancias del recordado quinquenio".
Además de la plaqueta que le reglaron los jugadores de Peñarol, hubo otro hecho singular: al lado del vestuario de Cerro Largo se dieron cita varios hinchas de Peñarol, algunos con camisetas aurinegras, para pedirle autógrafos a Robert Lima. "Fue algo que me asombró", dijo el defensa de los arachanes. "Hasta sentí algún aplauso cuando estuve cerca de anotar un gol de cabeza y Cavallero se mandó una gran atajada. No hay plata que pague la gloria".
Alberto Silva, mientras tanto, se lamentó por haber errado el penal que le atajó Cavallero: "Si lo convertía las cosas hubieran cambiado. No falla el que no patea. Contra Central le pegué suave y anoté un penal. Peñarol tenía toda la presión para ganar y cuando consiguió el segundo gol se le facilitaron las cosas".