Asif Ali Zardari | Presidente de Pakistán
El viudo de la líder política Benazir Bhutto fue elegido como el nuevo presidente de Pakistán, bajo una ola de protestas de la oposición política que lo tilda de haber sido un personaje sumamente corrupto durante los dos períodos de gobierno en los que su mujer fue primera ministra del país. Tan es así que se lo conoce como "el señor diez por ciento", por las coimas que presuntamente cobraba. Su partido político lo respalda y él utiliza la imagen positiva de Bhutto para obtener el apoyo popular a una gestión que recién está comenzando.
Tras sufrir la cárcel, el exilio y el desprecio de sus conciudadanos, que cuando ocupaba el cargo de ministro de Inversiones en el gobierno de su mujer, lo apodaron "el señor 10 por ciento" por las comisiones ilegales que presuntamente cobraba, Asif Ali Zardari consiguió la mayoría de votos necesaria para proclamarse presidente de Pakistán dos semanas atrás.
Nacido el 21 de junio de 1956 en Nawabshah, provincia de Sindh, en el seno de una familia de terratenientes de origen baluchi, el joven Zardari sólo cursó estudios hasta nivel secundario. En 1987 se casó en un matrimonio concertado con Benazir Bhutto, la heredera de una dinastía política, educada en Oxford, que un año después y con sólo 35, se convirtió en la primera mujer al frente del gobierno de Pakistán.
Zardari es popularmente considerado el responsable de la corrupción que acabó tempranamente con los dos gobiernos de su esposa. Tras la caída del primer gobierno de Bhutto, fue acusado de extorsión y pasó tres años en prisión hasta que lo liberaron cuando su esposa recuperó el poder, en 1993. Bhutto cayó de nuevo en octubre de 1996, y otra vez Zardari terminó en prisión. Esta vez por un período de ocho años durante los cuales se levantaron una docena de casos contra él, entre ellos, por el asesinato de su cuñado, Murtaza Bhutto.
El Partido del Pueblo de Pakistán (PPP) aseguró siempre que los cargos, ninguno de los cuales llevó a una condena firme, fueron motivados políticamente y que el haber estado en la prisión y las torturas sufridas resintieron gravemente la salud de Zardari, diabético, enfermo del corazón y con importantes dolores de espalda.
DISCUTIDO. "La corrupción es un estado mental. Una persona corrupta [...] no habría sacrificado ocho años de su vida en prisión. Podría haber aceptado un acuerdo y haberme marchado" al exilio, dijo Zardari en 2005 en una entrevista.
La cárcel y el exilio separó a la pareja Bhutto-Zardari, que pasó junta apenas cinco años de su matrimonio y tuvo tres hijos: Bilawal, Bajtawar y Asafa. Cuando fue excarcelado en 2004, Zardari se trasladó a Nueva York y no a Dubai, donde su esposa e hijos vivían exiliados desde principios de 1999.
"Soy un completo extraño para mis hijos", se lamentó una vez, aunque las crónicas de la época reflejan una vida de placer y lujo en la ciudad de los rascacielos, acorde con su fama de vividor y apasionado del polo y las mujeres. No obstante, Benazir siempre defendió en público a su esposo y negó los "rumores venenosos" sobre su supuesto alejamiento.
Cuando Bhutto regresó a Paquistán el 18 de octubre de 2007, tras lograr una amnistía de Musharraf, su marido no la acompañó. Aunque ocupó algún puesto ministerial en los dos ejecutivos de Benazir, Zardari no era miembro del PPP ni candidato a las elecciones en las que su esposa cifraba su retorno al gobierno, a principios de 2008.
El asesinato de Bhutto en un atentado en 2007 precipitó el ascenso de Zardari a la cúpula del PPP, que lo nombró "copresidente" tras designar al joven Bilawal, estudiante en Oxford, heredero nominal del puesto de su madre. Luego, Zardari se apoderó de todas las riendas del poder, alternando estadías en Islamabad con viajes de negocios al extranjero, sin olvidar fomentar el culto que muchos paquistaníes profesan a la familia Bhutto.
El poder heredado
Para una sociedad patriarcal con profundas divisiones de clases y castas, y llena de prejuicios como la pakistaní, Zardari tiene muchos defectos. "La profunda y arraigada misoginia de esta sociedad explica, en buena medida, por qué Zardari es tan vilipendiado, pues su poder deriva de una mujer", consideró el analista Raza Rumi, en referencia a Benazir Bhutto, quien fuera dos veces primera ministra, y resultara asesinada el año pasado en un atentado cuando se perfilaba a obtener su tercer mandato.
Su "ascenso y el origen `matrilineal` de su poder choca de frente con la demasiado masculina identidad nacional", resumió Rumi.
El analista también mencionó la "retórica esencialmente femenina" del Partido del Pueblo de Pakistán, asociada al perdón y a la reconciliación, frente a "la rígida aplicación de los `principios` de honor y agresión" de otros líderes políticos del país.