FERNANDO MANFREDI
En el concierto de la OSSODRE que dirigió Fernando Hasaj el miércoles pasado, los solistas fueron Laura Díaz y Nicolás Zecchi. Ambos actuaban en este concierto extraordinario con la Orquesta, en virtud del premio que recibieron en los concursos Ciudad de Montevideo 2006 y María Borges 2007 respectivamente. También fue una noche especial, por cuanto Hasaj, dirigía por primera vez a la orquesta de la que fue concertino durante un tiempo. Habitualmente en Argentina, donde está radicado, Hasaj dirige a diversos conjuntos.
Esta vez lo hizo con un programa Mozart que se inició con una obertura, prosiguió con el Concierto para piano y orquesta No. 23, luego se escucharon arias para bajo y orquesta, para finalizar la velada con Sinfonía No. 40.
Laura Díaz encaró una versión prolija, aunque tiene un poco de desbalanceo en la fuerza de sus manos. Tiende a complicarse en los pasajes con adornos, donde su digitación resulta más laxa. Se nota que había preparado a conciencia la obra y en términos generales, respondió a las indicaciones marcadas por la partitura.
A continuación Nicolás Zecchi abordó unas arias de concierto que Mozart dejó sin integrar a ópera alguna. Resultaron un vehículo idóneo para observar la evolución de Zecchi, un bajo que posee una voz de gran riqueza melódica. Da la sensación de que está en un período evolutivo de su carrera y que muy pronto lo veremos sacar el máximo partido de sus condiciones naturales.
Para la segunda parte, Fernando Hasaj volvió a subir al podio para dirigir la Sinfonía No. 40. El uruguayo, ofreció una versión equilibrada, se abstuvo de ritardandos finales y licencias varias con el tempo lo que conformó una versión muy prolija, pero que a la postre resultó algo fría.