Danubio ganó con el overol

El equipo de Lasarte tuvo que dejar la galera y el bastón para superar a un difícil Villa Española

 20080914 600x474

JOSÉ MASTANDREA

"Juezzzzz... la horaaaa juezzzzz". Fue la última frase que se escuchó antes de la explosión de las mil gargantas danubianas que se dieron cita en la inhóspita tarde dominical en el Estadio "Odbulio Varela". Allí, los hinchas de la franja levantaron los brazos, apretaron sus puños y miraron hacia el cielo.

Los integrantes del cuerpo técnico se abrazaron. Los dirigentes también. No era para menos. Danubio, seguía como único líder del Torneo Apertura con puntaje perfecto: tres partidos jugados, tres partidos ganados.

Pero ese festejo sentido y emocionado, también fue consecuencia lo que se había sufrido durante los noventa minutos para doblegar a un Villa Española que no se dio por vencido ni aún vencido. Fue un rival durísimo, tremendo, que estuvo a punto de frenar la racha triunfal danubiana.

El comienzo fue todo para Danubio. Pese al pésimo estado del campo de juego, el equipo de Martín Lasarte sitió al dueño de casa en su cancha. Lo tuvo contra las cuerdas hasta que llegó el primer gol. Apenas iban 14 minutos y tras un saque de banda de Jorge Rodríguez, la pelota cayó en el área. La dejó pasar Perrone y Ribaír la bajó con el pecho y le pegó un zurdazo que se clavó arriba. Ese gol, hacía justicia con el trámite, con el dominio territorial y futbolístico que imponía la visita.

Diez minutos después, una buena maniobra de Perrone, dejó a Jorge García con la pelota en sus pies dentro del área. El lateral-volante le pegó fuerte y rasante y el balón se metió abajo, junto al caño izquierdo. A los 24 minutos, Danubio ya ganaba 2 a 0 y todo hacía pensar en una cómoda victoria.

Pero no. Villa Española apeló a su espíritu de lucha, a la experiencia de sus jugadores y empujó.

Sin claridad, sin fútbol, empezó a llegar al arco adversario.

Un córner ejecutado por Abelenda, lo cabeceó Damián Santín. La pelota se coló arriba, lejos de las manos de Esteban Conde. Ese 1-2 a los 33 minutos, generó nervios en Danubio y respuesta anímica en el Villa.

A los 40 minutos, otra pelota parada, una serie de indecisiones y un rebote, dejaron a Hernán Figueredo cara a cara con Conde. El disparo se metió a media altura y decretó el 2 a 2.

En el complemento, Danubio salió a buscar lo que había perdido. Y lo encontró. Esta vez sin la galera y el bastón. Apelando a la lucha, con el overol engrasado, llegó al triunfo en una jugada de pelota quieta. Jorge García, en palomita, marcó el 3 a 2.

El Villa insistió, buscó, quiso, pero no pudo. Danubio apretó los dientes, ajustó las marcas y trató de liquidar el partido. Al final, fue victoria. Ajustada, pero merecida.

Damián Santín "Lo que más bronca da es que caímos por nuestros errores"

"Fue un lindo partido, se nos estaba dando todo como para poder sumar, como para sacar un punto pero da bronca perder como perdimos, por errores nuestros, por distracciones, por una jugada de pelota quieta. Hay muchas cosas para mejorar, este un club humilde pero acá se conformó un gran grupo y sabemos que esto lo podemos sacar adelante. La meta sigue siendo trabajar y sumar para seguir en Primera". (Damián Santín).

Ribaír Rodríguez "Fueron tres puntos de oro porque acá no se puede jugar"

"Este fue un triunfo importantísimo, por cómo lo logramos. Lo sacó adelante el equipo y lo bueno es que lo hicimos jugando en esta cancha. Acá no se puede jugar, es terrible, la pelota pica para cualquier lado y te obliga a jugar al pelotazo. Fueron tres puntos de oro, conseguidos con mucha entrega y cuando nos empataron, no nos desesperamos, seguimos jugando igual. Ese fue nuestro mérito. No quedarnos". (Ribaír Rodríguez).

¿Encontraste un error?

Reportar

Te puede interesar