París - El papa Benedicto XVI abogó hoy por una "nueva reflexión sobre el verdadero significado y sobre la importancia de la laicidad", durante un discurso ante las autoridades francesas en la primera jornada de su viaje a Francia.
En la misma intervención, en el palacio presidencial del Eliseo, el Pontífice destacó que "las raíces de Francia, como las de Europa, son cristianas".
Y recordó el discurso pronunciado en diciembre en la basílica de San Juan de Letrán, en Roma, por el presidente francés, Nicolas Sarkozy, en el que habló del "laicismo positivo".
Previamente, durante el vuelo a París, el Papa había afirmado que "la laicidad no está en contradicción con la fe" y que esto vale para los franceses y para los cristianos en general.
"Es importante vivir con alegría la libertad de nuestra fe y mostrar la fe de ser creyentes hoy es algo necesario para la sociedad", dijo Benedicto XVI a los periodistas a bordo del avión de Alitalia que le llevaba a Francia, meta del décimo viaje internacional de su pontificado.
Esta visita le llevará también al santuario de Lourdes en ocasión del 150 aniversario de las apariciones de la Virgen.
El Pontífice, de 81 años, fue recibido en el aeropuerto de Orly a su llegada por Sarkozy y su esposa, Carla Bruni.
Es una de las pocas veces que Sarkozy, en lugar de esperar en el Eliseo, sede de la presidencia, acude a recibir a una personalidad al aeropuerto: solo lo había hecho una vez, en 2007, en ocasión de la visita del ex presidente sudafricano, Nelson Mandela.
El presidente esperó a Benedicto XVI al pie de la escalerilla del avión. También acudió al aeropuerto a darle la bienvenida al Pontífice el arzobispo de París, monseñor André Ving-Trois.
Tras saludarse, el Papa y Sarkozy escucharon primero el himno del Vaticano y luego la Marsellesa (el de Francia), y a continuación se dirigieron al pabellón de honor del aeropuerto, donde el Papa saludó a la cúpula de la Iglesia gala.
El Papa, de camino al Eliseo, hizo una breve parada en la Nunciatura apostólica de París, en la zona de los Campos Elíseos, y sucesivamente se trasladó al palacio presidencial.
En el patio del Eliseo, donde fue colocada la alfombra roja de las grandes ocasiones (la última fue el pasaje de poderes entre los presidentes), el Papa fue recibido por Sarkozy.
Sonriente, el presidente mostró al Papa la arquitectura del Eliseo, al que Benedicto XVI entraba por primera vez.
El presidente de la laica Francia expresó una fuerte sintonía sobre grandes temas que interesan al Papa: la distinción entre fe y política -"sería una locura privarse de las religiones"- así como un capitalismo que no piense en el crecimiento como fin en sí mismo "sino en el desarrollo de la persona".
Sarkozy también expresó su "preocupación" por la naturaleza, y elogió la presencia de las reflexiones religiosas "ricas de tantos siglos" sobre las cuestiones de la bioética.
"No queremos una reanudación de las guerras de religión, trabajamos por la paz", dijo Sarkozy, ilustrando, al lado de Benedicto XVI en el Eliseo, su concepto de "laicidad positiva".
"A menudo he tenido ocasión de hablar de las raíces cristianas de Francia: esto no nos impide hacer de todo para que nuestros compatriotas musulmanes puedan vivir su religión en el mismo plano que los demás", agregó.
Reivindicando una "diversidad" de la propia población que Francia "reivindica como una riqueza", Sarkozy resaltó además que "la práctica de la laicidad positiva es la búsqueda de un significado, el respeto de las convicciones".
ANSA