SEBASTIÁN AUYANET
Hoy (con entradas agotadas) y mañana, a la medianoche, se vuelve a abrir una puerta al hilarante genio absurdo de este artista argentino. He aquí algunos extractos de una conversación sobre el nuevo show y otras cuestiones, a modo de adelanto.
"Mire que hay que tener cuidado para elegir en qué pizzería uno come, eh...". La charla con Alfredo Casero arranca con novias a distancia y muzzarellas bonaerenses como tópicos.
Como de las novias se hablará más cuando se apague el grabador (a Casero se le escapará un dato, de todas formas), la cuestión culinaria se extiende veinte minutos: La pizza tiene que estar hecha con cariño, porque debe ser lo único que, mal hecho, hay que matar a la persona que la perpetra". Luego deja una lista de tres templos de la muzzarella en su ciudad: Angelín, Güerrín y Banchero. "¡Ayer comimos anguila en la casa de Maguila!", suelta el gordo con una carcajada, zanjando el primer "bloque" de la nota. O casi.
-Creo que es más complicado hacer rimar algo con "anchoa"...
-(Piensa) Es complicada ¿eh? Pero a usted que le gustan las letras le tiro esta: rímeme algo con "indio"... ¡murió!
-¿Puedo tomarme 20 segundos?
-Pero no hombre... curvéelo, haga lo que quiera, ¡piense una semana, no va a poder! Porque Uruguay, Argentina... (pone pose de soprano) "En esta tarde genuina... Argentina..." andan. Pero "indio"... pegate un tiro.
Así es, más o menos, una charla con Alfredo Casero. Artista de "varieté", como a él le gusta llamarse y sin duda la palabra que mejor lo define: canta, compone, actúa, escribe... "Es variedad... es una palabra cajón... como `elite`. Un soldado es "de elite" porque se puede soltar un gas mientras le pega un tiro en la nuca a alguien... Yo hago varieté porque puedo hacer la variedad de lo que me digan y tengo que hacerlo bien porque si no me tiran un botellazo. No hay pantallas ni nada a lo que echarle la culpa. Es más que (imposta voz de entrevistador de TV) `actor dramático`, o `actor cómico`... Yo no tengo ínfulas, ni siquiera digo que soy actor. Entonces cuando hago esto no quiero decir `uh, acá me jugué`. Esto es mi laburo, es como que te paguen todos los días por andar en bicicleta".
Pero Casero cambia seguido de bicicleta. Por eso salta del Casero experimento a este Soloist, un show con mayor énfasis en la música pero con poca cosa librada al control. "Me inspiro rápido. Me enamoro de una griega y canto en griego. O hay algo que me subyuga del mar, o por ejemplo de un pato".
El pato vapor de la Patagonia, para ser más precisos, es la gran referencia en la entrevista. Un ave que levanta vuelo sólo a 10 centímetros del mar, casi que caminando y de esa manera evita las corrientes de viento que hay metros más arriba. "Ahí viaja tranquilo. Si baja o sube un poco, se hace pelota. A mí me pasa lo mismo", explica Casero. "Si yo voy, salgo, tengo un grupo de actores y una estructura, estoy totalmente contenido. Y si salgo yo solo y me quedo callado es como tocar dos horas la trompeta sin parar. Puedo decir que en ese sentido soy como el pato vapor, encontré el lugar donde moverme. Es "este". Por "este" se entiende a un acompañamiento mínimo sobre el escenario (se habla de un pianista y poco más) y, otra vez, a Casero de frente a su audiencia, a quien ve, siente, y a partir de cuya reacción actúa.
"Muchas de las cosas que digo están rendidas a una seña o a un formato de hablar que vos me entendés y yo te entiendo. Estoy lleno de esas cosas que no se pueden explicar. Acá, el "bebop" se da entre vos que me estás viendo y yo que te estoy diciendo cosas o cantando.
Cuando se le consulta si considera que el desafío para parte de su audiencia es estar en sintonía con su humor, dejamos a los patos y pasamos a los pilotos de acrobacias. "Nunca pensé en eso, quizá desde afuera se vea así. A lo mejor pasa que mucha gente viene esperando que uno se haga pelota y uno siempre amaga, está al borde. Pero yo no me voy a hacer pelota nunca porque soy campeón de vuelo acrobático, ¿entendés? Hay que concentrarse en qué es lo que te pasa adentro del show. Y aunque vos no te des cuenta, yo desde el escenario lo se". Casero se considera un piloto experimentado, pero su preferido trabaja en TV: Diego Capusotto. "Yo creía que eso en tele no se podía hacer, pero ahí lo tenés. Capusotto me hace acordar mucho a (el director) Takeshi Kitano. Van al límite y tienen al público de su lado".
Kitano lleva a Japón y a los años de la canción Shimauta, a las presentaciones en los multitudinarios festivales de la canción en ese país como el Kohaku Utagasen y a un éxito multitudinario, maravillas de la sociedad global. "Ha sido todo fruto de una hermosa casualidad y de un tremendo emperramiento con hacer lo que quiero, que es lo que me gusta ver en los que hacen. Hambre de gol".
Soloist es un acercamiento mayor a la visión que Casero tiene de la comunicación y -aún más allá- de la vida. "Es mi visión de lo que debe ser el mundo. Perderle el miedo al caos, que en realidad son un montón de energías entrelazadas. En medio de ese temor, la gente disfruta. Es como cuando tirás a un bebé al aire y (suelta una carcajada histérica) se ríe. Está en el aire y está inseguro, por eso cuando cae se ríe".
-¿Cómo se puede hacer para comunicarle, por ejemplo a los más jóvenes, una visión positiva de algo que algunos suelen asociar de forma lineal con el "bardo"?
-Ahí está. Pero es que si vos estás todo el tiempo (ahora imitando al cantante de Callejeros) `llamando a la locura y la muerte, llamando a la locura y la muerte`... la locura y la muerte vienen y se ponen ahí. La lectura que está instalada dentro del sentido común allá no es esta visión del caos, ese es el problema. Está instalado el bardo. Todas estas boludeces que yo te estoy diciendo van a tener sentido en el show, te lo prometo. Yo voy a tratar de no decir ninguna palabra vacía.
Un show que viaja por la risa, el monólogo, Grecia y quizá Japón
"Es muy difícil conseguir músicos que toquen en una banda griega porque si saben se quedan en Grecia, si Grecia está bárbaro". Yo quiero armar un tema que se llama S´agapó, que quiero aprender para tocar en Grecia, allá. Porque me cansé un poco de la música, porque el jazz me suelta todo lo mismo, tenga la variación que tenga cada músico... Y un músico tiene que ser itinerante, aunque yo no sea músico. Yo canto de todo, tiene que ver con mi varieté. Yo canto canciones del medieval, romances... no es que los cante siempre. No quiero llenar la cabeza de la gente de canciones, porque cuando yo voy a ver un show no me banco más de 4 canciones por concierto. No entiendo a la gente que va a ver conciertos de 16 canciones. Pero si veo que la energía viene por ese lado tengo todo preparado para hacerlo. El "yeite" de esta cuestión es agarrarte desprevenido. La diferencia es que la gente ve un recital y se queda callada, yo tengo que cantar y además hacerte reír".
Dice que no canta Shimauta aunque en Uruguay se la piden. "Bah, capaz que la canto", repiensa. "Es un tema hermoso para el que yo fui sólo un medio, pero no quiero que sea una (en alusión a la canción de Diego Torres) Color esperanza, un hit de cabecera. Tampoco creo que lo sea, pero no suelo cantarla".