VENECIA | AFP
Dos maestros del cine asiático, el iraní Abbas Kiarostami y el japonés Takeshi Kitano, se deleitan experimentando con el cine en sus nuevas películas, estrenadas ayer en la 65ª edición de la Muestra de Venecia.
Al menos fueron dos estrenos cinematográficos los que quitaron a Brad Pitt y George Clooney de la primera plana de este festival. Después de la espectacular gala de inauguración de la víspera, con esos divos de Hollywood, el festival recibió a dos consagradas figuras del cine, indomables e inconformistas.
El director japonés, premiado con el León de Oro en 1997 por su poético film Hana-bi (Fireworks), compite de nuevo con una película trágica y a la vez grata, la tercera de una trilogía sobre el arte y el espectáculo que el mismo autor llegó a definir, curiosamente, como un "suicidio artístico".
Con Aquiles y la tortuga, después de Takeshi`s y Gloria al realizador, Kitano, famoso en su país por sus divertidos programas de televisión, ilustra esta vez la vida taciturna de Machisu, un artista incomprendido, maldito, marcado por un destino infeliz. La búsqueda de un lenguaje artístico, el estudio de las tendencias contemporáneas, el gusto por el color del protagonista (Machisu) no dejan de ser una referencia al conflictivo recorrido artístico del mismo Kitano, que después de un grave accidente de carretera empezó a pintar, llegando a exponer en importantes galerías de Tokio y cuyos cuadros aparecen en la película.
Como Kitano, Kiarostami es un artista polifacético, escribe poesías, realiza instalaciones, ama la fotografía y el video y a los 68 años se permite el lujo de presentar fuera de concurso un filme con sólo las imágenes de mujeres con un velo en la cabeza que observan en silencio una representación teatral de un poema persa del siglo XII.
Además de los ejercicios de estilo de los dos maestros asiáticos, fue presentada ayer en la sección oficial del concurso la cinta alemana Jerichow, de Christian Petzold, con la actriz Nina Hoss, vencedora en Berlín del premio a la mejor actriz.
El film cuenta el drama íntimo de tres personajes anónimos de un pueblo periférico del nordeste de Alemania: un comerciante turco, su mujer alemana, blanca y bella, y el de Thomas, un ex militar expulsado del ejército. El ritmo lento y los diálogos cortos y explícitos terminan por afectar la eficacia de la narración dominada por el nacimiento de una estrecha relación entre los tres.
La única presencia hispana en la Mostra, es el mexicano Guillermo Arriaga, guionista de Babel, quien compite hoy como director con The Burning Plan.