Las diferencias sobre la fecha de la retirada de las fuerzas de los Estados Unidos, y de sus aliados, de Irak quedó en evidencia, durante la reciente entrevista de prensa que dieron la secretaria de Estado norteamericana, Condoleezza Rice, y el ministro de Relaciones Exteriores de Irak, Hoshyar Zebari.
La secretaria de Estado explicó que se habían acordado algunos programas para la partida de las tropas que reflejaban las aspiraciones de las partes. El ministro iraquí fue más directo. Desde su punto de vista, el acuerdo estratégico que estaba siendo negociado entre ambos gobiernos tiene como finalidad determinar los principales términos y requerimientos que regularán la presencia provisional y el horizonte temporal de la misión de las fuerzas de los Estados Unidos. Por lo tanto, reiteró, "estamos hablado de un horizonte en el tiempo".
Ahora, el primer Ministro de Irak ha avanzado un paso más. En una reunión con los delegados tribales chiitas, en Bagdad, dijo que existía un acuerdo sobre un calendario tentativo de retirada que culminaría a fines del año 2011, cuando terminaría la presencia extranjera en territorio iraquí. No hizo mención alguna a fuerzas residuales o a bases extranjeras en su país. En cambio, se ha anunciado que Irak ha comunicado a su vecino, Irán, que no permitirá que su territorio se convierta en una base de agresión contra ningún otro país en la región.
Existe, entonces, un acuerdo entre los Estados Unidos e Irak, de que las fuerzas armadas de este último país están siendo reorganizadas con éxito y que están asumiendo un papel cada vez más decisivo en el control de su territorio. Sin embargo, llaman la atención las diferencias de opinión en cuanto a la fecha para la partida de las fuerzas extranjeras. En el curso de las actuales negociaciones, en cuestión de días, se ha pasado de "fechas que reflejan aspiraciones" a "horizontes temporales", y de estos a calendarios con fechas mucho más precisas.
Esa evolución refleja la creciente confianza que siente el gobierno de Bagdad en su capacidad de enfrentar sus variados enemigos internos y, seguramente, el renacimiento del nunca totalmente extinguido nacionalismo de su pueblo.