ALEJANDRO NOGUEIRA
La ministra Tourné sigue hablando del delito y la violencia, pero no sobre lo que hace o hará desde su cargo, sino desde una perspectiva sociológica. Naturalmente, como cualquier ciudadano, tiene el derecho a opinar desde donde prefiera sobre los temas sociales del país, aunque por su cargo no es una ciudadana cualquiera, sino quien tiene la responsabilidad política sobre los temas de seguridad ciudadana.
Primero opinó sobre el manejo de los medios de comunicación de los temas de violencia; les dijo lo que debieran hacer y sugirió que había quién sabe qué móviles en el manejo de esta información. Desató las iras ciudadanas porque, los afectados por la violencia y el delito no creen que el problema sea la difusión de las noticias.
La reflexión sobre el impacto de los medios en la formación de las percepciones del público sin duda que tienen fundamento pero los ciudadanos hubieran esperado que hablara de la acción de la Policía, que es su tema.
Ahora Tourné vira a aconsejar a los padres cómo deben controlar y cuidar a sus hijos y a reflexionar sobre la violencia instalada en la sociedad moderna. Estos nuevos aportes teóricos de la ministra tampoco carecen de sustento. Las familias funcionales, estructuradas y con ciertos recursos, suelen cuidar a sus hijos, aunque probablemente en muchos hogares ese cuidado sea insuficiente. Con más del 30% de hogares a cargos de jefas de hogar, en su mayoría en estado de precariedad social, con casi la mitad de los niños por debajo de la línea de pobreza, con miles de adolescentes en hogares de contexto crítico y eyectados de un sistema educativo al que interesa más el salario y el poder que el fracaso de sus resultados, la invocación de la ministra probablemente tenga menos oídos que puedan prestarle atención. Y el señalamiento del conflicto social y sus manifestaciones violentas instalado en un país con legiones de excluidos, casi sin movilidad social, seguramente unirán a miles de uruguayos en esta consternación social mientras esperan que un gobierno, cualquier gobierno, haga algo por esto, inabarcable de manera individual.
Luego de agradecer estos esclarecedores aportes ministeriales, los ciudadanos preocupados querrán saber, concretamente, qué respuestas da la ministra en la especificidad de sus funciones y en la explicación de sus opciones o las del gobierno en materia de seguridad. Por ejemplo, podría informar sobre los resultados de los "operativos de saturación" que se anunciaron en el último pico de las protestas ciudadanas por el delito; o el número y efectividad de las acciones contra la distribución de pasta base. O fundamentar que el aumento de $ 850 a los policías implica una elección gubernamental respecto a la prioridad que da a los sueldos decorosos de los policías. O explicar porqué se bajan los requerimientos para ser policía.
Las decisiones en materia de recursos para la seguridad pública (una opción política más del gobierno) y los resultados de las políticas represivas aplicadas no son temas de la sociología. Son asuntos de mejor o peor gobierno que quizá Tourné aborde en sus próximas apariciones públicas.