Obama gana histórica nominación, pero quedó segundo en encuesta

| Discurso. El candidato intentará seducir a demócratas de Hillary Clinton

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DENVER | EL PAÍS DE MADRID

Sorteados los obstáculos de la convención y aplacadas las huestes de Hillary Clinton tras el llamado de la senadora a la unidad, Barack Obama recibió la noche de ayer, la designación oficial como candidato presidencial del Partido Demócrata.

Un hecho de dimensión histórica que le llega en su peor momento de popularidad y en una fase de gran incertidumbre en la campaña electoral.

Obama demostró ya en otras ocasiones su capacidad para revertir con un vibrante discurso el rumbo de los acontecimientos. Necesita hacerlo hoy, el día más importante de su carrera y el que cierra una convención que no fue el paseo triunfal hacia la coronación con el que los demócratas contaban hasta hace pocas semanas.

De hecho, la nominación de Obama se produce justo un día después de que el candidato republicano, John McCain, se pusiera delante, por primera vez, por dos puntos en el sondeo diario que realiza la empresa encuestadora Gallup.

Esa encuesta fue hecha antes de la intervención de Clinton el martes y no incluye, por tanto, el efecto que eso ha tenido entre los demócratas que hasta ahora se resistían a aceptar el resultado de las primarias.

Pero aunque el sondeo en sí no sea lo más significativo, sí lo es la dificultad de la convención demócrata para expandir un mensaje ganador entre los votantes. En los dos últimos días se fueron corrigiendo errores y esta asamblea llega a su final en mejor tono del que empezó.

El tono mejoró, sobre todo, porque Hillary Clinton -y Bill Clinton, que intervino en la noche de ayer- cumplió con el único papel que le correspondía en esta reunión e hizo un inequívoco, aunque no apasionado, mensaje de unidad.

"Barack Obama es mi candidato y tiene que ser nuestro presidente", dijo. Ante las dudas provocadas por la propaganda republicana sobre si los demócratas acertaron en su elección, hubiera ayudado más decir que Obama es el mejor candidato posible. Pero no lo dijo.

"Tanto si votaron por mí o por Barack, éste es el momento de unirnos como un único partido con un único propósito. Estamos en el mismo equipo y ninguno puede quedarse al costado de la cancha", indicó.

Muchos de los que la escuchaban hubieran añadido un punto más de emoción a esas palabras y algún que otro elogio al candidato.

Pero para los responsables de la candidatura de Obama eso es suficiente y prefieren dejar este conflicto atrás y centrarse en derrotar a McCain.

La noche más importante del senador por Illinois

Una historia americana es lo que Obama necesita contarles hoy a sus compatriotas para responder al desconocimiento o las dudas sobre su candidatura. En los últimos días, Obama ha sido ante el público el que los republicanos han dicho que era: un extraño, un inexperto y un liberal. Obama capturó la atención nacional hace cuatro años con su famoso discurso sobre el final de los Estados rojos (el color republicano) y los Estados azules (el color demócrata). Es muy posible que vuelva a ese argumento la noche de hoy, su gran noche, su primer discurso en directo ante todas las cadenas de televisión en horario estelar, que coincide con el 45º aniversario del célebre discurso de Martin Luther King I Have a Dream (Tengo un sueño). Será la primera vez que muchos norteamericanos vean su cara, la primera vez que presten atención a lo que tiene que proponerles. Es un reto gigantesco. Nunca antes había aparecido en esa pantalla un candidato negro. Es una ocasión histórica, a veces distorsionada por la vanidad o las tensiones de la pequeña política.

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