YOUNG | DANIEL SOSA
Alfredo Navarro Rivoir se recibió de abogado, pese a haber quedado ciego cuando tenía sólo 8 años. Su madre fue un pilar fundamental en su carrera. Pacientemente le leía los textos, los grababa en casete y luego él estudiaba escuchándola.
Cursó todos sus estudios primarios y secundarios en Young y, días atrás, a los 29 años completó su carrera de abogacía en la Regional Norte de la Universidad en Salto.
Alfredo logró el título "que tanto anhelaba desde 1998, cuando me fui a Salto con ese objetivo", recordó en Young el nuevo abogado.
Navarro perdió la visión a los 8 años debido a un tumor en la base del cráneo. De allí en más, el sistema Braille, el bastón y otras técnicas que iban surgiendo fueron las herramientas que, junto a una familia excelente, le permitieron concretar sus estudios.
En su etapa escolar Alfredo logró importantes triunfos en competencias de atletismo interescolar, integrándose siempre a las actividades propias de su edad pese a la falta de visión. Corría con una persona que le hacía de lazarillo. Fue a la escuela pública 17 de Young, "Domingo de Arce", que tenía una clase para sordos y no videntes.
Hoy, como abogado, tiene la idea de quedarse a trabajar en Young. Alfredo es uno de los pocos casos, por no decir el único, de discapacitados de Young que alcanzaron títulos universitarios. En Uruguay hay diferencias entre las personas discapacitadas en cuanto a los niveles educativos.
Menos del 14% tiene secundaria completa o estudios terciarios, según la Encuesta Nacional de Hogares Ampliada 2006, citada por Universia.
El INE indica que un 37,7% de personas con discapacidades de 25 años o más carecen o tienen muy bajo nivel de instrucción. Mientras que en la población sin discapacidad el porcentaje alcanza el 12.6%.
Un 32% de los discapacitados alcanza la enseñanza primaria completa que parece ser un primer límite para la población con discapacidad.
Alfredo cree que la falta de algún sentido o de algún impedimento físico no deben ser obstáculos para alcanzar objetivos. "Por más que a veces nos cueste mucho sacrificio, no podemos poner `peros` como excusa pues así nunca llegaremos a nada", indicó. Tiene esperanza en que la medicina logre regenerar su nervio óptico.
La Encuesta Nacional de Personas con Discapacidad - realizada por el Instituto Nacional de Estadística (INE) en 2004- indica que la prevalencia de la discapacidad en Uruguay alcanza al 7.6% de la población residente en localidades de 5.000 o más habitantes (alrededor de un 82% de la población). La población con al menos una discapacidad es de 210.400 personas.
Respecto a la discapacidad declarada como principal, el mayor porcentaje (31.3%) refiere a las dificultades para caminar o movilizarse. En orden de importancia le siguen la visión (ceguera o limitaciones para ver) y la audición. Representan 25% y 13.6%, respectivamente.