El Pepe está chocho

Juan Martín Posadas

De pronto y sin previo aviso los uruguayos nos hemos enterado que el senador Mujica se fue a Buenos Aires a entrevistarse con los Kirchner. Él dice que no viajó en calidad de precandidato, pero es notorio que la movida pre-electoral ya se ha desatado en nuestro país y ese tipo de visitas -dígase lo que se diga- son interpretadas en esa luz. Nadie se va a extrañar si, dentro de poco, viajan a Buenos Aires Pedro Bordaberry o Luis Hierro.

En su viaje anterior, hace pocos días, el senador Mujica no fue recibido pero ahora consiguió la entrevista. Al finalizarla, sonriente ante las cámaras de televisión, declaró que las relaciones con Argentina estaban lo más bien. Agregó que pudo hablar sobre Botnia, el dragado de los ríos, PLUNA, el Mercosur y otros temas más. La realidad es que en todos esos asuntos nuestras relaciones con la Argentina están muy mal.

Todo el país recuerda que cuando se produjo el bloqueo en el puente de Fray Bentos distintas figuras del gobierno se comidieron, con sana intención, a meter cuchara en el problema. El resultado fue un enredo mayúsculo que complicó aún más las cosas.

Las relaciones internacionales son asunto delicado y es mejor que sean manejadas profesionalmente por aquellos funcionarios que tienen competencia personal e institucional para hacerlo. Me imagino, sin mayor esfuerzo, que este viaje del senador habrá producido justificada irritación al Dr. Gonzalo Fernández. Ahora no es como en los tiempos de Gargano; ahora hay una persona que demuestra tener las riendas en la mano y -debo suponer- prefiere que los espontáneos se abstengan de echarse al ruedo para manejar lo que a él le compete.

Este cortarse solo de Mujica tiene también una inequívoca lectura en la interna que se está jugando en el Frente Amplio. Tampoco es aventurado inferir la bronca que habrá suscitado en las filas de Astori. Pero los líos internos del Frente Amplio son cosas de ellos.

Lo que es asunto de todos los uruguayos es que Mujica diga que con el gobierno argentino está todo bien. Los uruguayos estamos ofendidos con el gobierno argentino: nos ha patoteado, nos ha llevado a juicio en La Haya, desairaron públicamente a nuestro Presidente en la ceremonia de transmisión de mando, no cumplen los tratados con Uruguay ni en lo referente a los canales ni en el suministro del gas.

Pero, además, hay otro detalle que también toca al país en su conjunto: constituye una ingenuidad (o una torpeza inexcusable) pensar que una visita de estas a Buenos Aires no es anotada en Brasilia. Y esto vale para todas las visitas extraoficiales de intercambio de arrumacos entre figuras políticas. Mucho viaje a Buenos Aires y ningún viaje a Brasilia es algo de lo que Itamaratí toma nota.

Brasil es una potencia continental, acaba de conseguir el "investment grade" y Lula es un gobernante de inmenso prestigio. Argentina va cuesta abajo y la pareja gobernante está aplicada, en un régimen de dedicación total, a descalabrar la economía y comprometer el buen término de su gestión. Buenos Aires queda cerca en kilómetros y en facilidad de contacto pero, hablando en términos de política internacional, Brasilia queda, por lo menos, a la misma distancia. No entender esto es una barbaridad.

El buen manejo de las relaciones internacionales es fundamental para el Uruguay. Es dudoso que el contacto informal y campechano sea superior a un hábil trato institucional. Pero Mujica viajó, esta vez lo recibieron y tomó el té en Olivos. Está chocho.

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