KABUL | Fuerzas lideradas por Estados Unidos mataron a más de 30 insurgentes en una batalla en el este de Afganistán, mientras que tres soldados polacos de la OTAN fallecieron en un atentado en el centro del país.
La creciente violencia en los ataques ocurridos esta semana deja al descubierto que el tema de la seguridad sigue siendo una gran materia pendiente para el país, pese a los esfuerzos que desde Occidente se destinan a ese propósito.
El comando de la coalición internacional presente en el país informó ayer cómo una operación de búsqueda -realizada en forma conjunta con el ejercito afgano- en la provincia de Laghman, finalizó de forma violenta.
El comunicado establece que los milicianos atacaron a las fuerzas internacionales, hasta que aviones de la coalición lograron destruir la posición enemiga.
Además se informó que en el lugar se logró destruir un importante arsenal de morteros y explosivos y que el operativo fue puesto en marcha una vez que no había más civiles en el área.
Sin embargo, un doctor afgano citado por la agencia AFP declaró que por lo menos un niño falleció durante la batalla y otros 20 civiles resultaron heridos.
Asimismo, la Fuerza Internacional de Asistencia a la Seguridad (ISAF) confirmó ayer que tres soldados fallecieron por la explosión de una mina en el este del país.
Si bien en un principio no se brindó la identidad de las víctimas, el ejército polaco confirmó a un medio de prensa que se trataba de tres soldados de su contingente.
La coalición informó que la operación en Laghman estuvo basada en información recogida tras el ataque a los miembros de la ISAF.
Pero se aclaró que el mismo no estuvo relacionado con la emboscada que sufrieron las fuerzas francesas el lunes donde murieron diez soldados, cuyos cuerpos llegaron ayer a París.
La violencia en Afganistán se ha intensificado en los últimos dos años.
Los ataques de los rebeldes son cada vez más audaces y mejor coordinados. La emboscada a las tropas francesas fue la peor batalla que tuvieron que enfrentar en los últimos 25 años.
Los comandantes de las distintas fuerzas han advertido varias veces que necesitan más tropas y equipos para combatir a los insurgentes de manera más eficaz, y contar con efectivos que tengan más experiencia. AFP y AP