La están pasando muy mal

Los equipos de Estados Unidos entregaron mal la posta y se quedaron sin final en los 4x100

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EDWARD PIÑÓN

BEIJING

El atletismo estadounidense difícilmente se olvide de los Juegos Olímpicos de Beijing y de la pista del grandioso "Nido de Pájaro". Pero a diferencia de años anteriores no será por la contundencia en las pruebas de velocidad. Todo lo contrario.

No sólo sucumbió ante la rapidez de los jamaiquinos, dueños de las pruebas masculinas y femeninas de 100 y 200 metros, sino que su actuación en los rondas preliminares de las postas 4x100, en las que partían como candidatos al título, rayaron en lo vergonzoso.

En el ambiente del atletismo flota un rumor que afirma la poca disposición de los atletas estadounidenses para entrenar la entrega de los testigos para las pruebas de relevos. Y los hechos acaecidos en la pista del "Nido" alimentan esos comentarios.

En la posta 4x100 masculina, Estados Unidos llegó a Beijing portando chapa de favorito tras la obtención del título en el último Mundial, por más que en Sydney y Atenas no lograron el oro. Pero tal favoritismo se esfumó rápido. Con Estados Unidos ganando su serie clasificatoria, Darvis Patton debía entregar la posta a Tyson Gay para completar el recorrido. Pero si algo le faltaba a Gay para completar unos Juegos para el olvido -ya se había quedado afuera de la final de los 100 metros, cuando era uno de los favoritos-, no llegó a agarrar el testigo de manos de su compañero, la "posta" terminó en el piso y el equipo de Estados Unidos sin chances de pasar de ronda.

"No sé lo que ha pasado", dijo Gay. "Mi compañero me dijo que el testigo estaba en mi mano, tengo la impresión de haberlo sentido, pero no estaba. Probablemente sea mi culpa", agregó. Patton, que terminó octavo en la final de los 100 metros, afirmó que estaba convencido que Gay ya tenía el testigo en la mano. "Pensé que él lo tenía agarrado, pero no fue así", dijo y asumió su cuota de responsabilidad: "Mi misión era no soltarlo hasta no estar seguro que el lo tenía". Gay y Patton fueron miembros del equipo que ganó el título mundial el año pasado.

Pero eso no fue todo. Minutos después arrancó la misma prueba, pero para las mujeres. Y el plato se repitió. Torri Edwards falló en la tercera y última entrega del testigo, a Lauryn Williams, y se esfumaron las chances de acceso a las finales de una prueba olímpica que las estadounidenses han ganado nueve veces.

En el caso de las chicas, Williams retrocedió en su carrera, tomó la posta y siguió corriendo, pero la suerte ya estaba echada.

Estados Unidos no se olvidará fácilmente de estos Juegos. Ellos podrán decir que será por el fenómeno de la natación, Michael Phelps. El resto del mundo pensará por siempre que será por el rol secundario que jugó en las pruebas más seguidas del atletismo olímpico, detrás del protagonista principal, Jamaica.

Los caribeños consiguieron su primer Grand Slam (ver página 7) y ahora van por más, porque el camino les quedó bastante despejado para ganar las postas 4x100 de hombres y mujeres. Y quedan también las 4x400. El sufrimiento estadounidense no termina.

Para Williams fue un "déjá-vu"

Para Lauryn Williams este caso se convirtió en una reedición de la pesadilla que vivió en la final olímpica de 2004. En aquel momento, tuvo problemas con el traspaso del testigo a Marion Jones, pasándolo fuera de la zona reglamentaria. "Si la gente me quiere responsabilizar, está bien, puedo soportar lo que digan``, declaró Williams. "Con Torri (Edwards) nos entendemos bien. No sé qué pasó", dijo.

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