BEIJING | E. P.
Si de un lado aparecen Kobe Bryant, Lebron James, Carmelo Anthony y Dwayne Wade, por nombrar a algunos, sería casi un milagro para Argentina retener el oro olímpico que tanto sacrificio le costó conquistar en Atenas 2004.
Eso lo saben todos. Los argentinos que están acá y los 36 millones que se quedaron pegados a los televisores para tratar de formar parte de un acontecimiento histórico.
Hasta Emanuel Ginóbili le avisó a todo el mundo que "ganarle a Estados Unidos es un milagro", aunque también reveló: "vamos ir tras ese milagro". Y ese desafío será hoy, a las 11,15 hora uruguaya.
En la previa de la semifinal masculina del basquetbol olímpico, Ginóbili confirmó que existen diferencias entre los deportistas argentinos y los estadounidenses, pero también dejó sentadas las bases sobre las cuales Argentina se va a mover frente al "Dream Team".
Porque una cosa es respetar trayectoria y otra muy diferente quedarse de brazos cruzados o entregar todo de antemano porque las diferencias de poderío son amplias.
Además, Argentina seguramente recurrirá a un argumento sólido que ayuda a ganar partidos y a sacar al frente resultados que parecen liquidados: el coraje para jugársela en cada pelota.
Para los dirigidos por Sergio Hernández la prioridad pasará por ser ordenados y marcar presencia a un elenco estadounidense que de recibir un segundo cachetazo olímpico al estilo rioplatense será cuestionado de por vida.
Y tendrá que cuidarse, porque las estadísticas del actual certamen demuestran que Argentina tiene bien ganado el oro en Atenas. En varias categorías se lucen jugadores albicelestes. El mismo Ginóbili, por ejemplo, lidera la tabla de goleadores y la de promedios; Carlos Delfino anda bárbaro en los triples.
Si del otro lado están Scola, Oberto, Nocioni, Ginóbili y Ramón González, se sabe que habrá lucha titánica. Es difícil, pero si lo consiguen, en Argentina podrán decir que tienen el "milagro soñado".