Intendente comenzó gira por la ciudad con escolares y un brindis

Rinde cuentas. Hoy visitará el comunal 13

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ANA | PAIS

Desde besos de escolares y unas grapas hasta reclamos de vecinos recibió el intendente Ricardo Ehrlich y la mayoría de los directores municipales, en una recorrida de dos horas por Malvín, Buceo y Punta Gorda, que terminó en una asamblea.

Las 280 butacas de madera con asientos de cuero -a veces rotos, otras veces ni siquiera existentes- ya no serán parte de lo pintoresco del pequeño teatro de la Escuela Experimental de Malvín. Después de votar las mejoras del escenario en el Presupuesto Participativo 2006, el año pasado el barrio volvió a elegir la sala pero para cambiar las butacas, iluminación y cortinado por $ 750.000.

Cuando Ehrlich y los directores llegaron a la escuela para iniciar la recorrida, era el horario de salida para los niños. Con timidez y sin mediar palabra, varios escolares se acercaron al intendente para saludarlo. Un rato antes habían visto el espectáculo Un circo circulando del grupo Marcelo Ribeiro y la Extravagancia en el teatro. Cuando lo terminen de arreglar, ya no será sólo para chicos, sino que estará abierto para todo el barrio.

Después de visitar el Molino de Pérez o futuro Museo de la Alimentación (ver nota abajo), los jerarcas municipales visitaron un boliche que tiene más de 70 años, pero desde hace unos pocos se llama El Resorte. Tan identificado está con el lugar donde se desarrollaban los cuentos de Julio César Castro, que dos meses atrás fue a visitarlo su viuda.

"Trajimos un montón de gente, pero no creo que nadie pague", bromeó al entrar al boliche el director de la División Tránsito y Transporte, Gerardo Urse. Igual las grapas, el queso colonia y las galletas que consumieron los municipales, fueron invitación de la casa.

Entre un tango en vivo y un disco de Jaime Roos, los jerarcas se distendieron tanto que más de uno le dijo a Urse que tendría que volver a su casa en el transporte colectivo para dar el ejemplo de la reiterada "tolerancia cero".

Poco después, debieron rechazar el champagne que les ofrecieron en el restaurante Heming-Way, que desde diciembre funciona en la rambla República de México. Con platos como "ojo de bife al tannat con puré rústico" y "rack de cordero con frutos del bosque", el local con una amplia vista de Montevideo hace honor a la inversión de US$ 200.000.

Al lado, en la Plaza de la Armada, más de US$ 25.000 costará a la intendencia arreglar las veredas perimetrales y los muros-bancos, emparejar el pavimento y aumentar la iluminación, dijo Daniel Espósito, director de la División Espacios Públicos y Edificaciones. El proyecto votado en el Presupuesto Participativo es viable porque la Armada realiza la vigilancia del lugar, agregó.

ASAMBLEA. Para terminar el itinerario, los jerarcas iniciaron ayer la campaña "Montevideo rinde cuentas" con una asamblea junto a los vecinos del comunal siete.

Además de los aplausos que acompañaron la entrada de Ehrlich, el equipo municipal fue recibido por un coro de más de 20 adultos mayores que interpretaron A José Artigas, de Alfredo Zitarrosa.

Las propuestas fueron variadas: desde la mayor incorporación de los jóvenes en las actividades barriales, hasta bautizar con el nombre de Mateo a la plazoleta ubicada en la Cooperativa Portuaria, en honor a un niño de 10 años que falleció allí de muerte súbita.

Por su parte, la intendencia proyectó un video con el resumen de las principales obras realizadas en 2007 y 2008, y otro con las ejecutadas por el Presupuesto Participativo para esa zona. Una larga jornada para los municipales que se repetirá.

Museo de Alimentación en el Molino

"Dentro de la línea museística que tratamos de impulsar vinculada a acervos culturales antropológicos-culturales como el Museo de la Memoria y el de Migraciones, abriremos el Museo de la Alimentación", afirmó Mario Delgado Aparaín, director de la División Artes y Letras de la dirección municipal de Cultura. Este museo se instalará en el Molino de Pérez, actual sede de la Asociación de Pintores y Escultores del Uruguay (APEU). La iniciativa será en convenio con la Cámara Nacional de Alimentación, que reúne a industriales de la carne, pan, pastas y otros rubros.

Fernando Figueredo, presidente de la Cámara Uruguaya de Fabricantes de Pastas, describió que dentro del molino (360 metros construidos), "habrá una muestra fija sobre la historia y evolución de los alimentos en Uruguay, las incorporaciones aportadas por las 22 colectividades de inmigrantes que llegaron, las maquinarias empleadas por cada industria de los alimentos, etcétera". Además se integra al proyecto de educación alimentaria del Ministerio de Salud Pública. Y a su vez, en los alrededores se van a realizar de forma itinerante exposiciones, ferias vivas y fiestas gastronómicas. Delgado Aparaín anunció también que "la intención es restaurar y echar a andar al viejo molino de agua".

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