Quizá en el futuro, antes de salir a tomar una copa, tengamos que pasar por un escáner para ver cómo de ´simétrico´ está nuestro cuerpo. Casi nadie tiene los ojos al mismo nivel y el lado izquierdo casi nunca es simétrico con el derecho.
¿Y el resto del cuerpo? Un hombro más alto que otro, una pierna más corta... esta lista de imperfecciones tiene poco que ver con la belleza, al menos tal y como la concebimos los occidentales.
Un estudio que publica la revista Proceedings of the National Academy of Sciences, basado en escáneres de cuerpos humanos y las reacciones de decenas de voluntarios al verlos, viene a decir que un cuerpo asimétrico resulta mucho menos atractivo a ellas que uno mejor compuesto (o mejor hecho, según se mire), y viceversa: la asimetría en las mujeres es considerada muy deseable. En otras palabras, la simetría es lo que nos obsesiona sin que nos demos cuenta.
William Brown, de la Universidad de Brunel en Reino Unido, nos lo explica así: "La creencia ampliamente asumida es que los seres humanos se ven atraídos entre sí como resultado de una cualidad que procede del genotipo y del fenotipo, es decir, sus posibilidades de ser elegido como pareja que proporcione una descendencia de alta calidad".
Es decir, cuando uno sale por la noche está encadenado a una ley evolutiva que rigió para nuestros antepasados cuyo trasfondo podría ser algo como: "busco alguien que me de garantías para formar descendencia saludable".
¿O no?
El trabajo de Brown viene a decir que lo que el ojo humano no percibe (aparte de las imperfecciones que nos hacen bajar un poco la mirada cuando nos vemos en el espejo), sí lo hacen las máquinas...y ese pepito grillo que hemos heredado de la evolución. Así que el equipo de Brown se dedicó a escanear a 77 voluntarios (37 mujeres y 40 hombres) y después, a limpiar las imágenes de toda traza de color de piel, grupo racial, ect...
En sólo seis segundos, el chisme te dice lo imperfecto que eres, con centenares de medidas de tu cuerpo, y por supuesto, dando los números sobre como de simétricas son nuestros dos lados.
Entre otras cosas, la máquina mide la anchura de hombros, la altura, el tamaño de los pechos (de ellos y ellas), lo largas y cortas que son las piernas en proporción al resto del cuerpo, lo curvilíneo de tu figura...y después, con todo este dossier, se muestran las figuras escaneadas...(¡algunas sin cabeza!) a los voluntarios y voluntarias.
Y estos son los resultados:
Ellas: un cuerpo "muy masculino" es aquel que se desvía menos de una simetría ejemplar, y que resulta de la fusión de los siguiente parámetros desde la pura matemática: los chicos tienen que ser altos (los bajitos y jorobados abstenerse), hombros anchos, pechos pequeños y curiosamente piernas no muy largas, sino más cortas en proporción.
Ellos: un cuerpo mucho menos masculino, ellas con caderas anchas y cintura de avispa, no demasiado altas, con buenos pechos, piernas comparativamente más largas...en definitiva, mucho menos simétricas de lo que en principio podría pensarse. Las asimetrías les sientan mucho mejor.
Todo está en el subconsciente. De acuerdo con Brown, existe una correlación entre un cuerpo atractivo y su forma. "Las proporciones de tu cuerpo, su forma y su estatura, son como señales enviadas que hablan de un buen desarrollo y una buena salud, y por tanto el grado o el que uno desea ser considerado un compañero atractivo para la reproducción". La conclusión del estudio, desde el punto de vista evolutivo, es que en las especies animales cuanto más simétrico es uno, mejor salud tiene y más éxito reproductivo tendrá.
Un consejo: dar la vuelta al espejo antes de salir por ahí.
O quizá no. Jared Diamond, antropólogo y geógrafo de la Universidad de California en Los Ángeles, es un buen conocedor de las tribus de Nueva Guinea. Allí el ideal de la mujer blanca y bella (poca grasa, delgadas, pelos estirados, ect) es precisamente el opuesto a las mujeres más hermosas que desean los lugareños, como las de la tribu Fore, con nariz y labios gruesos, amplias caderas y pechos, buenas cantidades de grasa, pelo negro y rizado... que aseguran una buena descendencia. Así que todo se reduce a una cuestión de punto de vista.