BS.AS. | GDA/LA NACIÓN Y AGENCIAS
Eran las doce del mediodía, cuando 193 familiares de las víctimas del incendio de Cromagnon y 15 acusados por presunta responsabilidad en la tragedia, se vieron las caras ayer en un juzgado de Buenos Aires.
El juicio, programado para las diez de la mañana, se atrasó por el fuerte dispositivo de seguridad que demoró la entrada de la gente.
Para evitar posibles incidentes, se otorgaron credenciales de diferentes colores: rojo, verde y amarillo, que sirvieron para agrupar en distintos sectores a quienes asistieron.
El espacio, acondicionado para reunir a la gran cantidad de público y a la prensa, tenía dos enormes televisores plasmas a la altura de las gradas, para que nadie se perdiera de nada. En el juicio declararán 346 testigos.
En el centro de la escena, estaban los principales acusados: Omar Chabán, explotador comercial del local, y los integrantes de la banda de rock Callejeros, quienes llegan procesados por estrago doloso, delito que tiene una pena máxima de 20 años de prisión.
Los músicos están acusados de haber co-organizado el concierto en un local que no cumplía los requisitos legales de autorización para funcionar como estadio de recitales de rock, que tenía su salida de emergencia cerrada, vencido el certificado contra incendios y los mata-fuegos descargados; de haber puesto a la venta 3.500 entradas y permitido ingresar a 3000 fans, sin tener en cuenta que el local tenía una capacidad límite para poco más de 1.000 concurrentes.
Según el auto de elevación a juicio, la noche del incendio "el boliche se transformó en una trampa mortal".
Por su parte, los familiares de las víctimas, situados en el medio de la sala y aislados por un vidrio blindado, expusieron fotografías de sus hijos muertos durante la noche da la tragedia.
La ausencia de inspecciones y la sospecha de que Chabán habría pagado coimas para lograr que su actividad comercial en Cromagnon no fuera alterada por eventuales operativos, llevó también al banquillo de los acusados a varios ex funcionarios estatales. Entre ellos, a tres del gobierno porteño, a quienes se les imputa el delito de no haber ordenado hacer las inspecciones correspondientes, algo que podría haber evitado que la tragedia se consumara.
Ese "no hacer" de parte de las autoridades comunales del área de control quebró definitivamente la gestión de gobierno del ex alcalde de Buenos Aires, Aníbal Ibarra, que fue destituido por su responsabilidad política en el caso.
Por otro lado, el comisario Miguel Ángel Balay y el subcomisario Carlos Díaz, jefe y subjefe de la seccional con jurisdicción en la zona de Once, donde estaba situado Cromagnon, son acusados por cohecho, por haber recibido pagos ilegales para no hacer operativos en la discoteca; y por estrago doloso, al igual que Chabán y Callejeros.
Por el delito de cohecho también está imputado Raúl Villarreal, estrecho colaborador de Chabán y, como éste, imputado por estrago.
Los principales acusados, antes de la primera audiencia, ya comenzaban a esbozar sus estrategias de defensa. Chabán intentará instalar la certeza de que los únicos y verdaderos culpables de lo que sucedió son los espectadores que arrojaron las bengalas que incendiaron la media sombra del techo (que era sumamente inflamable).
Callejeros, en tanto, intentará demostrar que su papel en el show era sólo el de actuar.
Chabán, un excéntrico empresario de la noche porteña y organizador del fatídico espectáculo, estuvo detenido más de dos años y a finales de 2007 la justicia dispuso su excarcelación a la espera del juicio, aunque no reveló su lugar de residencia por miedo a represalias.
El grupo Callejeros se mantuvo un largo tiempo alejado de los escenarios, pero luego volvió a brindar conciertos en ciudades del interior del país.
Los familiares de las víctimas se organizaron en varios grupos y emprendieron una cruzada en busca de justicia, que incluyó decenas de evocaciones, movilizaciones y escraches a políticos, desde el día de la tragedia. A pocos metros de lo que era Cromagnon, aún permanece un santuario en homenaje a las víctimas, con los nombres y fotografías de los jóvenes muertos.
La cifra
3.000 Fue el número de personas que estaba dentro de Cromagnon la noche de la tragedia. El local tenía capacidad para mil asistentes.
Acusados de delitos distintos
Chabán está acusado de "estrago doloso seguido de muerte``, que prevé una condena de entre 8 y 20 años de cárcel. Los abogados de familiares de las víctimas pedirán una pena de 31 años. Por el mismo delito son juzgados los integrantes de la banda "Callejeros``, que tocaron la noche del 30 de diciembre de 2004.
El socio de Chabán, Raúl Villarreal, está acusado por "cohecho activo``.
Dos ex jefes policiales a cargo de la comisaría de la zona donde se encontraba Cromagnon son juzgados por "cohecho pasivo``.