La guerra del narco llega a Argentina

| Drogas. Tres matanzas en los últimos cuatro meses están profundamente relacionadas

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El País

BUENOS AIRES | LA NACIÓN/GDA

Con siete asesinatos cometidos en los últimos cuatro meses, Buenos Aires, ciudad y provincia, se convirtieron en escenario de una guerra donde miembros de un cartel colombiano de narcotraficantes ajustaron cuentas con balazos y sangre.

Así surge de una serie de elementos que figuran en tres causas judiciales. Por eso, los investigadores del asesinato de tres jóvenes, cuyos cuerpos aparecieron el miércoles pasado en General Rodríguez, provincia de Buenos Aires, relacionan estos homicidios con la muerte de dos colombianos en un shopping de Martínez, el 24 de julio, y con las de otros dos hombres de la misma nacionalidad en La Matanza.

Según fuentes de la policía bonaerense, la noche que asesinaron a los colombianos en la playa de estacionamiento del shopping, Sebastián Forza, una de las víctimas de la masacre de General Rodríguez, no durmió en su casa y buscó refugio en un lujoso hotel de Pilar.

Los hombres asesinados en Martínez, Jorge Quintero y Héctor Duque, eran investigados por la DEA, la agencia antidrogas de los Estados Unidos y la Dirección de Policía Judicial de Colombia. Uno de ellos tenía pedido de captura internacional dictado por su presunta participación en el denominado Cartel de la Cordillera. Un grupo de narcotraficantes supuestamente comandado por Carlos Mario Jiménez, alias "Macaco", actualmente extraditado a Estados Unidos.

No habría sido infundado el temor de Forza a convertirse en la próxima víctima. Una serie de cruces de llamadas y una escucha telefónica pusieron al descubierto que Forza conocía a Julián Jiménez Jaramillo, sobreviviente del ataque en el shopping de Martínez, ocurrido el 24 de julio.

Cuando comenzaron a investigar los homicidios de Quintero y Duque, los detectives de la policía bonaerense encontraron puntos en común con los asesinatos de otros dos colombianos ocurridos el 3 de marzo en La Matanza. Ambos cuerpos fueron hallados dentro de una camioneta incendiada. Los mataron a balazos y los mutilaron.

Duque, de 35 años, era un estrecho colaborador de "Macaco", quien fue detenido en diciembre de 2006 y luego fue extraditado a los Estados Unidos.

Las autoridades colombianas sabían que Duque se había instalado en la Argentina en enero último. También sospechaban que junto con su socio, Quintero Gartner, habrían decidido continuar con las actividades del grupo en nuestro país. Al mismo tiempo, comenzó una interna en el Cartel de la Cordillera para definir la sucesión de "Macaco". Esa guerra también se habría trasladado a la Argentina e incluyó una serie de traiciones entre los grupos que disputaban el liderazgo en la organización.

medicamentos. Los investigadores de la policía bonaerense intentan determinar si la relación entre Forza y Jiménez Jaramillo supuestamente se habría originado a partir de la intención de los colombianos de comenzar a traficar efedrina, una droga legal utilizada para la producción de mentafetaminas y éxtasis.

Según la investigación, Forza -que tenía una droguería y una distribuidora de medicamentos- conocía en detalle el funcionamiento del negocio de la adulteración de medicamentos y comercialización de drogas ilegítimas o robadas. Según datos oficiales, este mercado ilegal mueve en Argentina alrededor de 367 millones de dólares al año.

Pocas horas después del hallazgo de los cuerpos, con 16 balazos, en un zanjón de General Rodríguez, el gobernador bonaerense, Daniel Scioli, aseguró que el hecho se trató de un "crimen mafioso". Un día después, el ministro de Justicia, Seguridad y Derechos Humanos de la Nación, Aníbal Fernández, coincidió con Scioli y agregó que "hechos como ése no se pueden prevenir".

Si bien quedó al descubierto que Seacamp y Bairesmed, empresas en las que Forza aparecía como socio y apoderado, respectivamente, fueron denunciadas en causas penales por la supuesta comercialización de medicamentos robados y con una millonaria estafa al Ministerio de Salud, el homicidio del empresario y dos de sus amigos -Damián Ferrón y Leopoldo Bina- no estaría relacionado con esas actividades.

"Los asesinatos de General Rodríguez forman parte de un mensaje mafioso. Los piratas del asfalto no matan así, pero los narcotraficantes, cuando quieren mandar un mensaje, sí", explicó una importante fuente policial.

Los investigadores aún no pudieron determinar bien cuál fue la razón porque Forza, Ferrón y Bina fueran asesinados cuando el primero de ellos, en realidad, era el único que tendría supuestos vínculos con un traficante.

En principio, los investigadores sospechan que Ferrón y Bina habrían sido secuestrados porque estaban con Forza en el momento en el que fue interceptado. Habían sido vistos con vida por última vez el jueves 7.

País clave en la ruta de drogas a Europa

Las muertes en General Rodríguez, el Unicenter de Martínez y en La Matanza, más una serie de asesinatos ocurridas en una villa miseria también relacionados a las drogas, hacen que las autoridades argentinas teman que el fenómeno del "sicariato" (muertes por encargo) se instale en Argentina. Esta inquietud está apoyada en un hecho tangible: este país se ha convertido en uno de los países más importantes en la ruta de la cocaína hacia Europa.

"Hace tiempo venimos advirtiendo sobre la llegada del narcotráfico a la Argentina y sobre la necesidad de aplicar políticas más firmes para evitar que los narcos se fortalezcan. No es posible que compren una casa de 750.000 dólares en un country y nadie pregunte sobre el origen del dinero. Está claro que el narcotráfico necesita a esas personas para operar en el país", dijo un integrante del Comité Científico, que está elaborando el proyecto para reformar la ley de drogas. Los que vivían en una casa de 750.000 dólares eran dos de los tres hombres atacados en el shopping de Martínez.

aporte. Las últimas muertes salpicaron también al gobierno. Se supo que Sebastián Forza había donado 200 mil pesos argentinos (unos 66 mil dólares) a la campaña presidencial de Cristina Fernández. El Poder Ejecutivo reconoció haber recibido esos aportes, pero negó toda vinculación con la víctima del crimen. la nación/gda

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