Un sorprendente giro de Mujica

Alfonso Lessa

Mujica quiere o no quiere ser candidato a la Presidencia? Esa es una de las preguntas más repetidas durante los últimos días en ámbitos políticos y cuya respuesta será muy importante para delinear definitivamente el panorama electoral.

Una serie de gestos del senador parecen indicar que, efectivamente, se ha lanzado a la carrera por la candidatura, aunque reitere una y otra vez sus dudas.

Hace poco, realizó giras por Argentina y Brasil mucho más del estilo de un candidato lanzado en campaña o de un presidente electo, que de un senador.

Durante los últimos días, en tanto, el líder del MPP tuvo dos actitudes en cierto modo contradictorias: por una parte, se reunió con el presidente del Directorio del Partido Nacional, el senador Jorge Larrañaga, en lo que puede interpretarse como una señal de ponderación. Una reunión que seguramente sirvió a los dos protagonistas, en tanto se reconocieron mutuamente como interlocutores de alto nivel y como serios aspirantes a la Presidencia y no por casualidad coincidieron en destacar el análisis sobre el futuro, incluidas las eventuales alianzas para la gobernabilidad.

La reunión, dicho sea de paso, dio argumentos a Luis Alberto Lacalle para criticar a Larrañaga y por tanto marcar diferencias con su principal contendor en la interna blanca. Y es que después de un período de cuidadosos equilibrios, los prencandidatos del Partido Nacional y del Frente Amplio comienzan a marcar perfiles y a contrastar, aunque todavía con tibieza, sus diferencias. La inminente llegada de Danilo Astori al terreno electoral, acelerará ese proceso.

Horas después del asado en la chacra de Larrañaga, Mujica anunció inesperadamente que firmará a favor de la anulación de la Ley de Caducidad, ubicándose en este punto a la izquierda del presidente Tabaré Vázquez.

El anuncio sorprendió no sólo porque contradice lo que él y los principales dirigentes del MLN habían dicho hasta ahora, sino por los argumentos iniciales: dijo que estaba "podrido" de desfilar por los juzgados, debido a las denuncias relacionadas con la desaparición del militante tupamaro Roque Arteche (presuntamente asesinado) y los hechos del hospital Filtro. Debe recordarse que la postura de los tupamaros fue decisiva en el Congreso del Frente Amplio previo a las últimas elecciones, para que la coalición de izquierda no incluyera en su programa la anulación de la ley de Caducidad.

La decisión puede resultar riesgosa para Mujica, mucho más a la hora de disputar los votos de centro -primero en la interna con Astori- y luego, eventualmente, en calidad de candidato presidencial.

Los riesgos fueron advertidos por el senador Eleuterio Fernández Huidobro, quien ratificó públicamente su postura y volvió a estimar que esta decisión no ayuda a un nuevo triunfo del Frente Amplio.

Pero horas después, seguramente consciente del lío en el que se había metido, Mujica anunció un documento para aclarar su postura y sustentarla en argumentos más sólidos que el simple aburrimiento por concurrir a los juzgados. Adelantó que con la anulación de la ley, pretende esclarecer los hechos, pero que no quiere que vaya "nadie en cana". Dos planteos imposibles de conciliar, si la Ley de Caducidad fuera anulada. Y que no dejará satisfechos a unos ni otros.

Todo esto ocurría mientras la última encuesta de Cifra ubicaba el apoyo a la gestión del presidente Vázquez y su popularidad muy por encima de la intención de voto que recoge el Frente Amplio. ¿Por qué ese desfasaje? Es una buena pregunta para quienes diseñen la estrategia electoral del oficialismo y para los eventuales candidatos.

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