GUILLERMO ZAPIOLA
Ya había hecho algunos papeles secundarios, pero fue "Misión imposible III" la película que la puso realmente sobre el tapete. Luego ha podido llamar la atención de gente tan diversa como los hermanos Bobby y Peter Farrelly, y Steven Spielberg.
Michelle Monaghan reaparece ahora en la taquillera comedia Quiero robarme a la novia, que se estrena el próximo viernes en Montevideo. El esquema es típico: el protagonista (Patrick Dempsey) cae finalmente en la cuenta de que la mujer de sus sueños es la persona que ha estado allí desde siempre, su mejor amiga, (Monaghan). Pero en el momento en que se dispone a pedir su mano, ella se compromete con otro hombre (Kevin McKidd) y hasta agrega involuntariamente más leña al fuego pidiéndole a su amigo que sea su acompañante en la ceremonia de matrimonio.
El personaje de Dempsey acepta con la secreta intención de aprovechar el poco tiempo que le queda para estar cerca de la futura novia y conquistarla antes de que sea demasiado tarde. Como corresponde, Monaghan no resulta inmune a esos avances: de pronto empieza a darse cuenta de que Dempsey puede ser un candidato para el matrimonio. A cierta altura se verá enfrentada a una disyuntiva de hierro: casarse con su mejor amigo, o hacerlo en cambio con quien se lo propuso primero.
La historia remite por supuesto, con algún cambio de sexo, a La boda de mi mejor amigo y más atrás, a ocho décadas de comedia sofisticada norteamericana. Para Monaghan ha sido también la oportunidad de volver a un primer plano luego de Misión imposible III (2006) y para involucrarse de inmediato en algún proyecto más ambicioso. Tal vez no sea todavía una estrella, pero va camino de serlo. Vale la pena prestarle atención.
Nacida en Winthrop. Iowa, en 1976, es la menor de tres hijos, estudió periodismo en Chicago y para pagarse los estudios ha trabajado como modelo. Debutó en televisión en el 2000, hizo algunos papeles menores en televisión y cine y obturo una primera notoriedad encarnando al personaje de Kimberly Woods en ocho episodios de la serie de abogados Boston Legal entre los años 2002 y 2003.
Siguieron otros papeles secundarios en cine (incluyendo algunos de cierto nivel de producción como La supremacía Bourne y Constantine). Pero su primer real protagónico se produjo con la comedia policial Entre besos y tiros (2005) de Shane Black, junto a Robert Downey Jr. y Val Kilmer, película que dividió a críticos y público con respecto a sus valores y donde interpretó a una aspirante a actriz. Siguieron otros trabajos importantes pero secundarios en el film de acción El señor y la señora Smith y en el drama feminista Tierra fría (ambos del 2005), pero el siguiente salto fue Misión imposible III, en la que reemplazó a Scarlett Johansson, quien al parecer se hartó rápidamente de los sermones en favor de la Iglesia de la Cienciología impartidos por su productor y protagonista Tom Cruise.
DESPEGUE. No se sabe si Michelle tuvo que soportar adoctrinamiento cienciológico por parte de Cruise, pero al parecer salió indemne de la película y de inmediato consiguió otros dos proyectos de peso. Fue la detective Angie Gennaro, una de las encargadas de encontrar a una niña desaparecida en el policial de Ben Affleck Desapareció una noche (2007), y luego actuó junto a Ben Stiller en The Heartbreak Kid (mismo año), que era otra comedia romántica o lo más parecido a una comedia romántica que pueden filmar los irreverentes hermanos Bobby y Peter Farrelly.
Demostrando sentir que a estas alturas de su carrera Monaghan siente que está en condiciones de asumir riesgos, se permitió pasar de dos o tres proyectos de alto perfil al film independiente Trucker (2008) de James Mottern, un drama sobre una conductora de camiones y sus conflictos que salen a relucir durante una reunión familiar en torno al padre, enfermo terminal. El film no ha tenido aún distribución comercial pero recibió considerables elogios críticos cuando se lo exhibió en el festival TriBeCa, y una parte de esos elogios por lo menos recayeron en la actuación de Monaghan. Y a ese film "serio" le siguió la comedia que nos ocupa ahora.
Monaghan sonríe cuando recuerda que tuvo un "caballero de honor" en su propio casamiento, un dato que se aproxima a lo que ocurre en el film. La actriz explica: "Bueno, mi mejor amigo es un tipo llamado Mark, a quien conozco desde hace quince años. Hace unos tres años me casé y le pedí que me acompañara en la ceremonia. Y el dijo `¿qué?`, agregando: `¿quieres que sea tu dama de honor?`. Yo le contesté: "No, te quiero como mi hombre de honor". Tuve que obligarlo, pero aceptó y fue realmente algo muy especial".
Aunque su amigo no quiso robarla durante su boda, Michelle encuentra otra similitud entre su vida real y la acción de Quiero robarme a la novia. Como el de su personaje, su matrimonio es "internacional". En la película se va a casar con un escocés. Su marido en la realidad es australiano. Y ella asegura que "funciona".
También está satisfecha de su interactuación con sus contrapartes masculinas en la película. Sostiene que el director Paul Weiland le dio al relato la mezcla justa entre humor, sentimiento, payasadas y elegancia. "Adoro a Paul totalmente", sostiene. "Me hizo sonreír y reír tontamente todos y cada uno de los días. Simplemente disfruté estando cerca suyo y siendo dirigida por él. Tiene una sensibilidad maravillosa, que no se encuentra en el típico director de comedias románticas; él aporta algo único a la película, un tono europeo".
EQUIPO. También se llevó bien con sus coprotagonistas. "Fue muy fácil enamorarme de estos dos hombres. Tanto Patrick Dempsey como Kevin McKidd son extremadamente encantadores. ¿Cómo va a ser difícil para una actriz interpretar un papel como este?"
Con respecto a su personaje, Monaghan agrega: "Ella ha estado esperando a su príncipe azul y piensa que al fin lo ha encontrado en Colin (el personaje encarnado por McKidd). Es alguien nuevo en su vida, fresco, inesperado y encantador. Es simplemente adorable, y ¡ese acento! Pero Cupido ha puesto a Hannah justo entre estos dos hombres, y ahí empiezan los problemas".
La oscura trama de una conspiración
La carrera de Michelle Monaghan no se detiene. Actualmente tiene en pos -producción "Eagle Eye", un `thriller` de la empresa DreamWorks con producción ejecutiva de Steven Spielberg en persona. El film vuelve a reunir al director D.J. Caruso con el joven actor Shia La Beouf, quienes ya trabajaran juntos en "Disturbia", una suerte de homenaje hitch- cockiano (hay referencias claras a "La ventana indiscreta") dirigido a un público más bien adolescente.
Para La Beouf significa también un reencuentro con Spielberg luego de haber interpretado al hijo del protagonista en "Indiana Jones en el Reino de la Calavera de Cristal". En el nuevo film, Monaghan y La Beouf encarnan, respectivamente, a una mujer cuyo hijo ha desaparecido y a un joven cuyo hermano ha sido asesinado. A cierta altura averiguan que ambos hechos están relacionados y que constituyen la punta del iceberg de un operativo terrorista que conduce a un asesinato político. Deberán unir esfuerzos para desbaratar la conspiración, con la vigilancia cercana del veterano y confiable Billy Bob Thornton.