Crisis política y atentados marcan aniversario de independencia

Islamabad - Pakistán celebraba hoy el 61º aniversario de su creación, una fecha marcada por una serie de atentados islamistas y la crisis abierta por el gobierno de coalición, decidido a destituir al presidente Pervez Musharraf.

Paquistaníes enarbolando la bandera verde y blanca invadieron el miércoles las calles de Islamabad a pie, montados en motocicletas o apiñados en el interior de vehículos.

La fiesta duró toda la noche pese a los combates encarnizados entre el ejército y los combatientes islamistas próximos a Al Qaida que sacuden desde hace una semana las zonas tribales fronterizas con Afganistán, y los nuevos atentados perpetrados en los últimos días.

El jueves, las sirenas sonaron y la circulación fue interrumpida durante un minuto en Islamabad después de que el primer ministro, Yusuf Raza Gilani, izara la bandera nacional.

Su gobierno de coalición, formado en marzo, "está comprometido en ayudar al ciudadano de a pie y a sacar a Pakistán de la crisis económica y política", prometió Raza Gilani.

Unas horas antes, el presidente Musharraf había llamado a la reconciliación nacional.

"Debemos adoptar una actitud reconciliadora para volver a la estabilidad", declaró Musharraf desde el palacio presidencial.

Fue su primera aparición en público desde que la coalición en el poder anunció esta semana sus planes de destituir al presidente, una decisión inédita en la historia de Pakistán.

"Deberíamos todos dejar de un lado nuestras diferencias y trabajar para fortalecer Pakistán", dijo Musharraf. El país "pasa por un momento muy crítico y nuestros enemigos tratan de debilitarnos externa e internamente", agregó.

Aunque su llamamiento a la unidad fue avalado por el primer ministro, éste puntualizó que esto no se aplica a la "dictadura personalista" del ex general.

"Nuestra coalición democrática de gobierno ha adoptado una política de reconciliación. Debemos avanzar hacia el progreso nacional", dijo Raza Gilani.

"El periodo de la opresión ha terminado. La dictadura es ahora una historia del pasado", defendió.

El Partido del Pueblo de Pakistán, el principal partido de la alianza en el poder, indicó el jueves que el "proceso para destituir (a Musharraf) avanza rápido y va por buen camino", según el portavoz Farhatulá Babar.

La coalición necesita una mayoría de dos tercios en las dos cámaras para llevar a cabo su plan.

A la crisis política, se suman los nuevos actos de terror.

Un nuevo atentado suicida dejó ocho muertos el miércoles por la noche en la gran ciudad oriental de Lahore y una bomba contra un autocar militar mató la víspera a 13 personas en Peshawar (noroeste), una matanza reivindicada por los talibanes paquistaníes.

El ataque en Lahore responde, según las autoridades, a las operaciones militares en las zonas tribales fronterizas con Afganistán, que dejaron más de 180 muertos en la última semana.

Los combates en la zona de Bajaur, un nuevo bastión de Al Qaida y los talibanes, continuaban el jueves.

Unos 135.000 habitantes de esas regiones han huido de sus casas por los cruentos combates, indicó Habibula Khan, un funcionario de las zonas tribales.

Islamabad se encuentra bajo la incesante presión de Estados Unidos de dar caza a los extremistas que perpetran ataques en Afganistán.

Pakistán e India, hoy en día potencias nucleares militares rivales, nacieron de la división del Imperio británico de las Indias en agosto de 1947.

AFP

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