Hollywood las prefiere a ellas

| Los éxitos de "Sex and the City" y "Mamma mia" marcan tendencia

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El País

GUILLERMO ZAPIOLA

El sexo femenino está de moda. No debería ser una novedad, claro: aproximadamente la mitad de la humanidad (es decir, unas 3.200 millones de personas) pertenecen a él. Sin embargo Hollywood no parecía haberlo asumido.

El éxito taquillero de Sex and the City, el protagonismo de Meryl Streep en Mamma mia y una nueva versión de un clásico de Hollywood de finales de los treinta (The Women) sugiere que algo está cambiando. O resucitando.

Precisamente en los años treinta, la industria manejaba el concepto de "women pic" ("película para mujeres") casi como un género. Bette Davis, Joan Crawford o Barbara Stanwyck (esta última en su variante de madre sufriente, no de asesina de serie negra) solían encabezar los elencos de películas dirigidas específicamente a un público femenino.

El concepto se evaporó en tiempos más recientes y es una queja frecuente de las actrices de Hollywood que la industria no les ofrece buenos papeles, especialmente si ya han cumplido los cuarenta. En más de un sentido, Hollywood sigue siendo el club de Tobi.

Pero quizás está dejando de serlo. Justamente luego de Sex and the City y Mamma mia, la gran industria lanzará dentro de un mes y a todo trapo The Women, nueva versión del clásico de George Cukor de 1939 sobre un grupo de mujeres adineradas que se reúnen en un salón de belleza, y sus complicadas relaciones con los hombres y entre sí. Basada en una pieza teatral de Clare Boothe Luce, el libreto del film de 1939 (que en el Uruguay se llamó, sensatamente, Mujeres) había sido adaptado al cine por Anita Loos, Jane Murfin y (aunque no figure en los créditos) F. Scott Fitzgerald. La nueva versión fue libretada por la propia directora Diane English.

Ambas versiones comparten un rasgo infrecuente en el cine de Hollywood: contar con un elenco exclusivamente femenino. Los hombres son una referencia en el diálogo, o una voz en el teléfono, pero las mujeres ocupan la pantalla. De hecho, el episodio determinante de toda la acción es la aventura que el marido de una de las protagonistas mantiene con una empleada de la sección perfumería del salón que sirve de decorado privilegiado del asunto, y el modo como esa actitud afecta no solamente a la esposa del infiel sino también a las otras mujeres de la historia.

Como en la libanesa Caramel o la más reciente Sex and the City, el verdadero tema es la amistad entre las mujeres, el juego de complicidades que se establece entre ese grupo de damas y el apoyo mutuo ante una adversidad sentimental.

Y qué mujeres, por cierto. La versión original reunía a prácticamente todas las actrices de primera línea que Metro-Goldwyn-Mayer tenía en ese momento bajo contrato (Norma Shearer, Joan Crawford, Rosalind Russell, Paulette Goddard, Joan Fontaine, Ruth Hussey, Virginia Grey y hasta la chismógrafa Hedda Hopper) bajo las órdenes de Cukor, el mejor director de intérpretes femeninas de la historia del cine norteamericano. Había que competir con ese antecedente célebre.

Hay que reconocer que los productores de la nueva versión (entre ellos, Mick Jagger) se esmeraron. Estas nuevas mujeres incluyen a Annette Bening, Candice Bergen, Carrie Fisher, Cloris Leachman, Eva Mendes, Debra Messing, Bette Midler, Jada Pinkett Smith y Meg Ryan, entre varias otras. La directora y libretista Diane English reconoce que reunir ese elenco fue "una tarea titánica", cosa que no ocurría en 1939.

"Entonces no había problemas", asegura English muy convencida. En declaraciones periodísticas, la cineasta ha expresado también su esperanza de que el público femenino responda y acreciente las oportunidades de las actrices que ya han pasado los treinta años o (bueno) los cuarenta.

La cineasta se permite recordar que "el dinero es el que habla y Hollywood el que escucha. Esperemos que las espectadoras apoyen la película y acaben con el tradicional trato injusto que la industria de Hollywood inflige a las mujeres acudiendo en forma masiva a verla".

ANTECEDENTES. English no es por cierto una novata en eso de presentar protagonistas femeninas activas y empeñadas en abrirse su propio camino. Ha sido productora y libretista de varias series de televisión, siendo la más famosa de ellas Murphy Brown (1988-1998), un programa en el que Candice Bergen (quien reaparece en The Women) interpretaba a una periodista de televisión que debía pelear para combinar su vida personal con sus obligaciones profesionales.

En 1992, Murphy Brown se transformó en centro de debate político cuando la protagonista decidía convertirse en madre soltera y fue criticada por el candidato presidencial republicano Dan Quayle, quien acusó a la serie de "minar los valores familiares" y minimizar la importancia del rol paterno. Es posible que esa polémica haya arrimado algunos votos a Bill Clinton, y en todo caso no impidió que English obtuviera tres premios Emmy.

Todo indica además que la cineasta decidió dar el salto de la televisión al cine en el momento indicado. El éxito taquillero de Sex and the City parece haber sorprendido realmente a la industria, y mejorado las oportunidades de difusión de un film como The Women.

La película va a ser distribuida en los Estados Unidos por Picturehouse Entertainment, una subsidiaria de Warner que esa `major` ya había decidido cerrar, y en principio iba a tener solamente un lanzamiento limitado en un puñado de salas, pensando luego en el DVD. Pero Sex and the City funcionó como señal de alarma, y la empresa optó por cambiar de criterio. La película se estrenará el 12 de septiembre en un mayor número de cines y sus responsables resolvieron destinar a su promoción entre 25 y 30 millones de dólares, cifra de hecho superior al propio costo de producción, en lugar de los ocho previstos inicialmente. Para que no hablen del poder femenino.

Las actrices que también quieren dirigir

Las señoras y señoritas no solamente quieren estar más tiempo delante de la cámara. También se han empeñado en colocarse detrás de ella.

En Hollywood ya ha habido mujeres directoras (desde la pionera Lois Webber hasta las "clásicas" Dorothy Artzner o Ida Lupino), pero el carácter masivo del fenómeno es más reciente. El puntapié inicial lo dio acaso Sandra Bullock al dirigir en 1998 el mediometraje Making Sandwiches, de 40 minutos. Más recientemente, la revista Glamour ha apoyado la serie Reel Moments, que incluye cortos dirigidos por Gwyneth Paltrow (Dealbreaker, 2005), Jennifer Aniston (Room 10, 2006), Kate Hudson (Cutlass, 2007), Kirsten Dunst (Welcome, 2007, con Winona Ryder), Rita Wilson (The Trap, 2007) y más recientemente Courtney Cox (The Monday Before Thanksgiving) y Demi Moore.

Y no son las únicas. Hace algunos meses, Madonna presentó en Berlín su debut como directora. La francesa Julie Delpy prepara actualmente su segundo largo, luego de Dos días en París. Y Scarlett Johansson y Natalie Portman dirigen episodios del film colectivo New York, I Love You.

El cortometraje de Portman Eve, un romance de la tercera edad en clave de comedia protagonizado por Lauren Bacall y Ben Gazzara, inaugurará la sección Corto Cortissimo del Festival de Cine de Venecia, el próximo 1º de septiembre.

Cuando las chicas dominan en el cuadro

Sex and the City

2008

Era toda una apuesta saltar de la pantalla chica a la grande, especialmente cuando el original había sido uno de los programas de televisión más exitosos de la historia. La traslación puede discutirse, pero económicamente funcionó: ya recaudó en el mundo 300 millones de dólares.

Mamma mia

2008

El musical de Broadway con música de Abba tiene un elenco de hombres y mujeres, pero las damas tienen más peso en la trama. Una joven a punto de casarse busca a su padre biológico y choca con el carácter de su madre, que es nada menos que Meryl Streep. Más damas al poder.

Russ Meyer y Tarantino, ¿dos portavoces del feminismo?

El movimiento feminista tiene vertientes realmente muy extrañas. Cuando se informó que Quentin Tarantino planeaba filmar una `remake` de Faster Pussycat! Kill Kill!, un "porno soft" policial del cineasta "de culto" Russ Meyer, resultó por lo menos pintoresco descubrir que algunas páginas web reivindicaban a ese difunto realizador de clase Z y ex-fotógrafo de Playboy especializado en damas desabrigadas y pechugonas, como un adelantado del feminismo.

Para espectadores más conservadores o más veteranos, el cine de Meyer, que (reconozcámoslo) siempre tuvo un componente de autoparodia, parecía más bien una explotación del `show` erótico y la exposición de señoritas con pectorales `king size`. Súbitamente se ha descubierto, empero, que sus personajes femeninos eran más activos, independientes y "en control" que sus contrapartidas masculinas, y eso convertiría al cineasta en un adelantado de los postulados del feminismo radical.

Sería interesante saber cuántas mujeres se van a identificar con las asesinas de Faster Pussycat! etc., pero para eso hay que esperar a que Tarantino haga a película.

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