Los porteños le pusieron una mochila

JOSÉ MASTANDREA

Apenas llegó a Buenos Aires le pusieron "Principito". Cuando dejó Montevideo, era Robert Flores, a secas, el gran descubrimiento de Juan Ramón Carrasco en River Plate.

Talentoso, veloz física y mentalmente, inteligente, flaco, desgarbado pero con una habilidad impresionante. Era (es) un proyecto de gran jugador.

Pero bastó que cruzara el charco para que una catarata de elogios lo cubriera de pies a cabeza.

Robert, con su timidez a cuestas, respondió con sinceridad: "ojalá juegue un diez por ciento de lo que jugaba Francéscoli".

Es que esa necesidad de los porteños de formar y crear ídolos del día a la noche, parece no tener fin.

¡Pobre Robert! Le pusieron flor de mochila. Que es el nuevo Enzo... que es el sustituto de Ortega... que es la manija de River... que es el fenómeno que tiene "Cholo" Simeone.

Robert debutó el fin de semana en los "millonarios". Y lo hizo con el pie derecho: anotó el empate de su equipo y cosechó elogios. Hizo lo de siempre: tocó de primera, manejó la pelota, metió pases punzantes y poca cosa más.

Pero claro. Ya hablan del "Principito" o del nuevo Enzo. Ojalá no sienta la presión. Ojalá lo dejen jugar suelto, como él sabe.

No es ni Francescoli ni Ortega. Es Flores, a secas.

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