MARIALAURA IBARRA
Al entrar en la nueva clínica de la Facultad de Odontología, equipada con 32 sillones de última generación, uno no se imagina que a pocos metros aún funcionan aparatos de dentistas de la década del 50.
No tienen herrumbre, sale el agua y el aire por donde debe salir y no dan corriente. Los 32 sillones de última tecnología de la nueva clínica de la Facultad de Odontología distan mucho de sus pares, que tienen más de 50 años, verdaderas reliquias que conviven a pocos metros de distancia en las clínicas A y B del segundo piso.
La ministra de Salud Pública, María Julia Muñoz, el rector de la Universidad de la República, Rodrigo Arocena y el decano de Odontología, Álvaro Maglia, inauguraron ayer la segunda ampliación de la clínica de la Facultad, que ocupa un espacio de 600 metros cuadrados, tiene amplias salas de espera y 32 unidades odontológicas de última generación, además de una sala de demostraciones con cámaras.
AGUANTE. Los gremios de la facultad señalaron que los nuevos equipos tienen una vida útil de cinco años. Frente a esto, el Decano de Odontología aseguró que "la industria actual no construye equipos que duren toda la vida; de todas maneras con un buen cuidado y mantenimiento seguramente prestarán un tiempo mayor de servicio a esta facultad".
Además, explicó que la facultad planea la "reconvención permanente de los equipos", y es por eso que en la solicitud presupuestal que hizo a la Universidad pidió una mayor cantidad de fondos "para seguir renovando el equipamiento y estar a la altura de las modernas tecnologías", remarcó.
El Decano de Odontología informó que la inversión en equipos fue de $ 1,4 millones (a razón de US$ 2.000 cada uno) y las obras edilicias fueron del entorno de los $ 12 millones.
DE GRAN AYUDA. Este nuevo equipamiento busca colaborar con el resto de las 230 unidades odontológicas que hay en la facultad, que usan los 2.500 estudiantes que trabajan en 16 turnos semanales y atienden un promedio de 25.000 pacientes por año.
Maglia informó que en los últimos días se "reconvirtió" la clínica A y B, que alberga los viejos sillones y que se determinará un lugar físico para que mantenimiento pueda arreglar los que están en mal estado.
Para exponer en museo
Hace 10 días los estudiantes de cuarto año de Odontología estaban en conflicto por los inconvenientes que les acarreaba trabajar en sillones que declaraban eran "reliquias dignas de ser expuestas en un museo".
Los estudiantes denunciaban que a partir del mal estado de los equipos era habitual trabajar en sillones "inundados" porque los salivadores se desbordan o los aparatos que deben tirar aire tiraban agua y todo eso a centímetros de la corriente. Esto provocó que en dos ocasiones dos estudiantes recibieran choques eléctricos.
Ayer se informó que 16 de los sillones que se encontraban en peor estado de la clínica A se retiraron del uso.